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Sociedad

¿Por qué los robots dejarán de tener apariencia humana a partir de este año?

La compañía británica Sage, puntera en software de gestión empresarial, ha llevado a cabo un completo estudio en el que analiza el camino que tomará la inteligencia artificial durante los próximos meses.

Los importantes avances logrados en inteligencia artificial en 2017 están haciendo que cada vez más empresas la implanten en su actividad cotidiana.
Los importantes avances logrados en inteligencia artificial en 2017 están haciendo que cada vez más empresas la implanten en su actividad cotidiana.

El temor a que los dispositivos electrónicos sustituyan a los seres humanos en sus puestos de trabajo, el hecho de que no se sepa a ciencia cierta el efecto que estos elementos tendrían en la sociedad y los supuestos comportamientos violentos que podrían generarse si los androides fuesen plenamente conscientes de sus capacidades (algunas películas han contribuido notablemente a que se extienda esta visión) han provocado que en numerosos sectores existan dudas sobre la implantación de la inteligencia artificial en nuestras vidas.

No obstante, los avances que se lograron el pasado año en este campo fueron tan importantes (y diversos) que cada vez más empresas están implantando esta tecnología en su actividad cotidiana. Los progresos más significativos se han conseguido gracias a una técnica llamada ‘deep learning’ (aprendizaje profundo). A través de esta y con suficientes datos, las redes neuronales artificiales (modeladas según la arquitectura del cerebro biológico) pueden ser entrenadas para hacer todo tipo de tareas. Potenciar el motor de búsqueda de Google, el etiquetado automático de fotos de Facebook, el asistente de voz de Apple, las recomendaciones de compras de Amazon o los coches de auto-conducción de Tesla son algunos ejemplos.

Atendiendo a estos factores y con la vista puesta el futuro de este pujante campo, la compañía británica Sage, puntera en software de gestión empresarial, ha llevado a cabo un completo estudio en el que analiza las claves del camino que tomará la inteligencia artificial durante los próximos meses.

Uno de los aspectos más destacados del mismo constata que la inteligencia artificial dejará de tener apariencia humana desde este mismo año. Esto es debido a que intentar humanizar esta al máximo "puede perjudicar el progreso real", según explican desde Sage. Prueba de ello es Sophia, el robot saudí que adquirió más derechos que las mujeres de ese país. En consecuencia, los ingenieros y demás profesionales implicados en este campo se orientarán a partir de ahora a la construcción de terminales de inteligencia artificial basados en algoritmos que respondan, tomen decisiones e interactúen, eso sí, de una forma humana.

Asimismo, es más que probable que en los próximos meses se presencie un cambio en la industria a medida que esta disciplina se integre cada vez más en las plataformas y tecnologías que las personas utilizan para ubicar registros públicos, evaluar experiencias de cliente o administrar sus finanzas.

Por otra parte, desde la compañía británica también afirman que de ahora en adelante los trabajadores de este sector “virarán hacia la resolución de problemas complicados que afecten a grandes núcleos de población en el mundo”, pues hasta el momento se ha centrado más en “pequeños problemas de nicho”.

Este será uno de los grandes retos de la inteligencia artificial para este año, que se unirá al también importante objetivo de que sus promotores trasladen eficazmente la idea de que, “aunque algunos empleos serán remplazados irremediablemente, la mayoría de ellos podrá evolucionar para incorporar y coexistir con esta tecnología, de forma se optimice su potencial y que los beneficios se maximicen para las empresas”, según reza el estudio de Sage.

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