Sociedad

La Tierra es plana... y otras conspiraciones

¿Qué nos lleva a creer que mataron a Lady Di y que el 11-S fue un montaje? Nuestro cerebro está programado para creer en conspiraciones y es fácil dejarse atrapar. Pero algunas pueden ser peligrosas.

Mapa de la Tierra plana dibujado por el profesor Orlando Fergusson, de la Universidad de Dakota del Sur, en 1893.
Mapa de la Tierra plana dibujado por el profesor Orlando Fergusson, de la Universidad de Dakota del Sur, en 1893.
Library of Congress

Fue una de esas tormenats de Twitter, que dejan poco poso pero muchas risas. El astronauta español Pedro Duque retuiteaba una publicación del youtuber Oliver Ibáñez, quien afirmaba que la Tierra es plana. "Me pregunto si hay alguien que se cree de verdad que la Tierra sea plana. No como broma", destacaba el astronauta. "Alucino que haya un youtuber en español con 88.000 inscritos sobre este tema...". La sorpresa vino después, cuando Ibáñez replicó a Pedro Duque y quiso dejarlo en evidencia al asegurar que "la Tierra es plana porque así lo demuestra el método científico". Lo que Ibáñez parecía ignorar es que Pedro Duque ha estado dos veces en el espacio. Y ha visto la Tierra tal y como es. "Aún así poco le importará a ese youtuber o a otros seguidores de las teorías de conspiraciones. No importa lo tozuda que sea la realidad, ellos afirman tener la razón", destaca el divulgador Miguel Ángel Sabadell, colaborador en medios aragoneses y azote de los defensores de las pseudociencias. "Por lo general, todos somos un poco conspiranoicos, pero actualmente hay una enorme ola de blogueros, youtubers o incluso expertos que defienden todo tipo de teorías: que nunca hemos estado en la Luna, que Lady Di fue asesinada, que el club Bildelberg domina el mundo, que los gobernantes son en realidad reptiles extraterrestres...".

En opinión de Sabadell, "creer en una conspiración es cuestión de fe. Da igual los informes que se publiquen, no importa que Scotland Yard, por ejemplo, haya realizado una investigación durante años que demuestra que la muerte de Lady Di fue un accidente. Los que están convencidos de que fue asesinada seguirán creyéndolo. Además ahora, como el eco es mayor en las redes sociales, los seguidores encuentran todo tipo de páginas y opiniones, algunas incluso de profesores unversitarios o expertos. Pero es que creer en una conspiración no está relacionado con el nivel cultural o académico. Una persona puede tener estudios universitarios, ser excelente en su campo y, sin embargo creer una conspiración".

El youtuber Óliver Ibáñez, que defiende también que la Luna no es un satélite y que Melania Trump en realidad es reptiliana, ha publicado incluso libros, que son superventas en Amazon. Su teoría de que la Tierra es plana forma parte de una corriente de pensamiento que tomó fuerza a mediados del siglo XX. Aún existe la ‘Flat Earth Society’ (Sociedad de la Tierra Plana), creada en el Reino Unido en 1956. Defiende que  la Tierra es un disco plano centrado en el polo norte y rodeado por un muro gigante de hielo, que sería la Antártida. La Luna y el Sol estarían a 4.800 kilómetros y lo que denominan ‘cosmos’, a 5.000 kilómetros. ¿El principal argumento?_Que tanto "la Biblia como los sentidos" así lo demuestran.

¿De locos?

En los últimos años abundan modernas teorías ‘conspiranoicas’. Una afirma que la estela blanca que dejan algunos aviones en realidad es un gas que utilizan los gobiernos para controlar a las masas. Otros señalan que Estados Unidos tiene un equipamiento en Alaska con el que puede producir terremotos en el lugar del mundo que elijan. Una de las más recientes y sorprendentes es el llamado Efecto Mandela, que consiste en creer que los seres humanos cruzamos dimensiones constantemente y que hechos en los que creemos a pies juntillas pueden ser diferentes en otra dimensión. La teoría surgió el 5 de diciembre de 2013, cuando falleció el dirigente surafricano Nelson Mandela. Un enorme número de internautas aseguraba en Facebook y foros como Reddit que Mandela había muerto en los 90, en la cárcel. Esos hilos se ampliaron con otros hechos que confunden a muchos ciudadanos. "¿Dónde está situada Nueva Zelanda?", preguntaba un usuario de Reddit. Y un sorprendente número de personas contestó que a la izquierda de Australia, cuando en realidad está abajo, a la derecha. "Es un mapa de la Tierra diferente, algo ha pasado", decían otros. Y así se amplió el Efecto Mandela. Ahora la lista es larga e incluso hay un test para saber si venimos de otra dimensión y hemos cruzado sin darnos cuenta: ¿cuánta gente viajaba en la parte trasera del coche cuando dispararon a Kennedy, dos o cuatro?, ¿De qué color son las piernas de C3Po en ‘Star Wars’?_¿Como termina la canción ‘We Are The Champions’ de Queen? No importa lo ridículas que sean las preguntas, el hilo de Reddit del Efecto Mandela mueve a diario cientos de mensajes.

En España conocemos bien las teorías de la conspiración, que generaron muchos titulares y comentarios tras los atentados del 11 de marzo de 2004. "Y tres años antes ya surgieron del 11 de septiembre, cuando cayeron las Torres Gemelas en Nueva York –recuerda Miguel Ángel Sabadell–. Lo más curioso de conspiraciones como las del 11-M, 11-S o la llegada del hombre a la Luna o el asesinato de Kennedy es que sería imposible guardar el secreto durante tanto tiempo. Para que todos esos eventos fueran realmente un montaje del Gobierno o de quien sea, haría falta que decenas, cientos o miles de funcionarios estuviesen implicados. Y un secreto de tal magnitud no se podría guardar. Pongamos el ejemplo de la teoría conspiracionista que asegura que el hombre nunca llegó a la Luna y todo fue un montaje, grabado en un estudio de Hollywood. ¿Cuánta gente implicada hay en esa historia?Los astronautas, sus familias, el equipo de televisión, incluso trabajadores en España, ya que la señal se recibió aquí para ser distribuida por otros países. ¿Y_nadie iba a hablar décadas después? Imposible".

Preparados para creer

Y aún así, creemos. ¿Por qué? Porque nuestro cerebro necesita imponer una estructura para entender el mundo. Y la sociedad es cada vez más complicada. Medidas de austeridad, empobrecimiento de las clases medias, nuevos conflictos internacionales... todo ello puede verse como una tendencia o una simple decisión de gobernantes que coinciden en ideas, pero también se puede interpretar como un plan de una élite cuyo único fin es imponer el Nuevo Orden Mundial: diseñar una moneda única planetaria, privarnos de todas las libertades y crear un espacio autoritario, digno de una distopía de Aldous Huxley. La del Nuevo Orden Mundial fue una de las teorías que más se beneficiarion hace ya diez años del auge de los vídeos online y la expansión de Youtube. El documental ‘Zeitgeist’, que incluso puede verse en plataformas como Netflix, lleva ya diez años acumulando millones y millones de visitas. En realidad, empieza como un curioso curso de economía, en el que se explican los principales errores del capitalismo y neoliberalismo, pero termina con una fantasiosa idea de un complot internacional para lograr el control de todo el planeta.

Según considera Miguel Ángel Sabadell, "la mayoría de teorías conspiratorias que triunfan tienen un punto de credibilidad y son, a la vez, grandilocuentes. Intentan explicar algo muy grande y que afecta a toda la humanidad, por ejemplo. A veces están tan hilvanadas que resultan hasta lógicas, pero en realidad suelen ser hechos muy obvios que se sustentan en una teoría muy débil, un hecho muy difícil de probar. Y, como creemos muchos de los puntos que explican, como son hechos verdaderos, aceptamos esa pieza débil también como válida".

No todas las teorías son inofensivas. Algunas, como la negación del holocausto nazi, son reconocidas como ciberdelito si se difunde ese mensaje por la red. Es un delito específico en Alemania, Austria, Francia, Eslovaquia, República Checa, Lituania, Polonia, Canadá, Liechtenstein, Nueva Zelanda, Países Bajos, Rumanía, Sudáfrica e Israel. En la legislación se expone que el negacionismo es una teoría de conspiración antisemita y se considera un ocultamiento de genocidio con conocimiento, o consentimiento.

Uno de los problemas añadidos de esas conspiraciones es la dificultad para distinguir entre mito y realidad, lo que da lugar a la desinformación y a problemas políticos: el 59% de los norteamericanos cree que Barack Obama es musulman, un bulo creado por el propio Donald Trump. Hasta dos tercios de los seguidores de Trump creen que Obama, además de musulmán, tiene lazos con grupos terroristas. "Muchos creen estas teorías porque se sienten importantes, porque no quieren formar parte de “los tontos” que viven en la inopia –concluye Sabadell–. Para esas personas creer en la teoría conspirativa y difundirla es un chute de autoestima. Debemos protegernos de esa influencia y no dejarnos atrapar por las habladurías".

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