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¿Quién inventó el sujetador?

Las mujeres han usado desde hace siglos prendas para colocar el pecho.

El sujetador, una prenda fundamental en el armario femenino.
El sujetador, una prenda fundamental en el armario femenino.
Pixabay

La preocupación de las mujeres por lucir un pecho bonito y bien colocado viene de atrás. Ya en la Antigua Roma y en la Grecia clásica las mujeres usaban bandas para sujetar sus senos. Además de por razones estéticas, esos sostenes primigenios eran considerados un símbolo de civilización, ya que en los pueblos 'bárbaros' no se usaba nada parecido.

En torno al siglo XVI, las mujeres comenzaron a usar rígidos corsés de metal, que apretaban y elevaban el pecho. A pesar de su incomodidad y de los problemas de salud que provocaban -desde desmayos por la dificultad para respirar, hasta abortos por el estrechamiento de la cintura- su uso se mantuvo durante más de 300 años.

A finales del siglo XIX, aparecen las primeras prendas para sujetar el pecho que se parecen a los actuales sostenes, aunque su uso nunca fue mayoritario.

Por fin, en 1914, la estadounidense Mary Phelp Jacob patentó el primer sujetador. Su invención fue producto de la casualidad: la joven compró un vestido para ir a una fiesta y se dio cuenta de que se le veía el corsé. Así que, con unos pañuelos y unas cintas, improvisó una prenda que le colocaba el pecho sin asomar por el escote de su vestido.

La idea gustó a las amigas y conocidas de Phelp, que se animó a abrir una tienda para vender sus sujetadores. Aún así, el negocio no cuajó y la mujer vendió la patente a la Warner Brothers Corset Company por solo 1.500 dólares. En unos años, la compañía ganó millones con el diseño de la joven.

La siguiente 'revolución' en el mundo del sostén llegó de la mano de Ida Rosenthal, una modista estadounidense que creó una variedad de tallas que se adaptaban al pecho de todas las mujeres. Aunque con algunas modificaciones, su tallaje (con copas A, B, C y D) sigue en vigor hoy en día.

En los 60, llegó el movimiento hippy y las chicas quemaban sus sujetadores como símbolo de libertad. Pero una ya anciana Rosenthal les recordó que el sostén no iba a desaparecer así como así: "Somos una democracia. Toda persona tiene derecho a vestirse o desvestirse. Sin embargo, cumplidos los treinta y cinco años la mujer no tiene una figura que pueda  prescindir del sujetador. El tiempo está a mi favor.”

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