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7 malos hábitos que ralentizan el metabolismo

Cuando funciona bien puede ser tu mejor aliado para perder peso y mantener la buena forma sin muchos sacrificios. Descubre cuales son los errores que debes eliminar para que esto pase.

Algunos malos hábitos llevan a la ralentización del metabolismo.
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¿Te da pereza el esfuerzo para perder peso? Podría depender solo del metabolismo, el mecanismo biológico que si funciona lento te hace quemar menos calorías y, por tanto, engordar.

El exceso de kilos puede que no dependa solo de lo que comas. Con mucha frecuencia son otros factores los que entran en juego, como el estrés, malos hábitos… que pueden dejar el metabolismo KO. ¿El resultado? Haces dieta, comes menos y aun así, no adelgazas.

Para aumentar el gasto energético, es importante ponerse en movimiento. Esto no significa obligatoriamente apuntarse a un gimnasio, puede servir el hacer un paseo de al menos 30 minutos diarios a buen ritmo, dejar más el coche en casa y movernos a pie, subir andando las escaleras… pequeños gestos que pueden activar tu metabolismo. Y sobre todos, evitar estos errores:

1.- Dormir poco. Numerosos estudios han demostrado que la falta de sueño produce una pérdida de la masa muscular y un aumento de la grasa. Es la consecuencia de una alteración de los niveles de cortisol, una hormona que se activa con el estrés, elevando los niveles de azúcar. Por eso, una producción excesiva de esta hormona hace aumentar el peso porque usa como fuente de energía los músculos mientras que almacena la grasa.

2.- Descansar mal. Cuando es reposo es escaso la ghrelina y la leptina, hormonas que regulan el hambre y la saciedad, respectivamente, resultan alteradas. Cuando descansas pocas horas tiendes a tener más hambre, lo que ocurre que el organismo produce más ghrelina, disminuyendo la síntesis de leptina, responsable de la sensación de saciedad. Lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas cada noche.

3.- Llevar una vida sedentaria. Hacer poco movimiento incide negativamente sobre nuestro metabolismo, porque limita el consumo energético. Cuanto más nos movamos, tanto más necesitaremos energía, que el cuerpo obtendrá de las reservas de grasa acumulada. También es malo caer en el exceso por el otro extremo, es decir, por tener una vida demasiado frenética, ya que, como hemos visto, el estrés produce cortisol que tiende a ralentar el trimo basal.

4.- Comer por la noche. Los aperitivos nocturnos aportan calorías en exceso que son difíciles de eliminar. Al día siguiente puede sucedernos el levantarnos sin hambre y saltarnos el desayuno, una comida fundamental.

5.- Saltarse comidas con frecuencia. Esta mala costumbre predispone nuestro organismo, por un lado a un aumento del estrés y, por otro, a un incremento de la sensación de hambre. Ello porque un ayuno prolongado provoca una caída del nivel de azúcar que nuestro cuerpo transformará en un deseo de carbohidratos, especialmente de ‘comida basura’. Comeremos más, y además de alimentos más calóricos, y engordaremos.

6.- Hacer una dieta demasiado restrictiva. Las dietas hipocalóricas, demasiado pobres en calorías, provocan una ralentización del metabolismo, ya que hacen el organismo se ponga ‘en modo ahorro’. Demanda menos energía y quema menos calorías.

7.- Saltarse el desayuno. Es la comida más importante del día, si la sacrificas, se puede resentir tu organismo. Tomar un buen desayuno después de ocho o más horas de ayuno durante la noche es fundamental para poner en marcha nuestro metabolismo.

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