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Sociedad

Geranios con olor a coca-cola y fresas con sabor a piña: lo que podemos hacer con las plantas

Desde la manipulación genética a la alteración química, las especies vegetales cambian a demanda del consumidor.

Varias plantas alteradas para con motivo ornamental.
Varias plantas alteradas para con motivo ornamental.

¿Sabe que existe un geranio con olor a coca-cola? Menta, avellana, limón, naranja... varios son los olores de estos singulares geranios, que alterados químicamente mediante un simple pinchazo le servirán de ambientador de batería ilimitada. Además, una vez en flor, el olor espanta a la llamada 'mariposa del geranio', considerada una plaga para todo tipo de plantas de hoja tierna.

La ingeniería genética abre las puertas a la manipulación de forma directa los genes, rompiendo las barreras de la divergencia y pudiendo alterar un organismo a voluntad. Esta tecnología permite introducir en una determinada planta genes de otras especies. De esta manera se obtienen las llamadas plantas transgénicas, portadoras de un gen ajeno a su organismo.

En las plantas transgénicas se usan genes de todo tipo, desde vegetales o animales hasta bacterias, todo ello para conferirles características como una mayor resistencia frente a condiciones medioambientales adversas, resistencia a determinados químicos o a distintas especies e insectos. En muchos casos el objetivo de los desarrollos biotecnológicos es crear un ser genéticamente más completo y resistente, pero en otros casos su cometido es simplemente estético, como la pigmentación de distintas flores. El caso más conocido de manipulación genética en Aragón es el el llamado 'maíz Bt', el primer cultivo transgénico autorizado en España.

Un ejemplo del avance relacionado en el área ornamental es la 'rosa azul', obtenida mediante técnicas de ingeniería genética. El color azul surge en ella por la presencia de una antocianina denominada delfinidina. Las rosas no poseen el gen necesario para la síntesis de este pigmento, por lo que hubiese sido imposible obtenerla por medios naturales. El gen que permite sintetizar el azul en las rosas proviene de la petunia.

Un grupo de investigadores del Área de Ciencias Agrarias de la ANEP ha conseguido aislar el gen clave en la formación de frutos en el denominado 'tomate arlequín'. El profesor aragonés de la Universidad Politécnica de Valencia, el doctor Alejandro Atarés, trabajó en este proyecto en el que el fruto de este tomate se ve desplazado al lugar en el que deberían estar sus hojas -los sépalos-. “Aunque resulte tremendamente atractivo para el consumidor, de momento no se puede comerciar con ellos por tratarse de origen transgénico”, comenta el profesor aragonés.

La biotecnología puede actuar en el aspecto de la planta, aunque en muchos casos el fin es algo más que lo puramente ornamental. Varios científicos del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de Valencia han conseguido crear de unos geranios carentes de anteras, por lo que no producen polen. “Ha sido el proyecto que más impacto ha tenido en cuanto a plantas transgénicas, ya que al no tener polen, no produce alergias”, explica el profesor Atarés, integrante del proyecto.

La esterilidad en las plantas ornamentales tiene muchas otras aplicaciones aparte de la eliminación del polen, como la longevidad de las flores, el aumento del crecimiento vegetativo o la extensión del periodo de floración.

Otro tipo alteraciones genéticas vienen a cambiar un aspecto más interno de la planta como puede ser su sabor. La manipulación en frutas y verduras puede dar lugar a productos tan sorprendentes como fresas con sabor a piña. Las también llamadas 'almas blancas' tienen su origen en el cruce de dos variedades distintas de fresa: una originaria de Chile y otra de Gran Bretaña. El resultado una variedad de fresa con un fuerte sabor y aroma a piña tropical.

La ingeniería genética también se aplica a la mejora de plantas que producen compuestos fármacos. Para ello es necesario caracterizar y secuenciar los genes de las rutas del metabolismo secundario vegetal, lo que es bastante costoso por su complejidad. “Se están invirtiendo muchos esfuerzos en la producción de determinados genes para la elaboración de fármacos debido a que la obtención del producto a partir del árbol es lenta y costosa”, explica la doctora Ester Sales, experta en mejora genética vegetal y biotecnología.

Por su parte, la ciudadanía ha percibido riesgo en la utilización de variedades vegetales modificadas genéticamente, por lo que su aceptación no es para nada favorable. “Actualmente existen más de 170 millones de has de cultivos transgénicos en el mundo pero las plantas transgénicas cuentan con importantes limitaciones, principalmente la oposición pública”, alega la doctora Sales.

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