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Sociedad

Solemnidad en el traslado del Cristo del Refugio a hombros de la Cofradía de la Piedad

Por 26º año consecutivo, ha sido resguardado hasta Jueves Santo en San Cayetano.

La Piedad
La Piedad
Laura Uranga

“Llevemos al Cristo del Refugio al regazo de su madre y en nuestros corazones los 365 días del año”. Con esas emotivas palabras Constantino Ríos, Hermano Mayor de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad, daba paso al traslado procesional del Cristo del Refugio hasta la Iglesia de San Cayetano.

Acto seguido, la imagen salía de su cobijo para iniciar, por vigésimo sexto año consecutivo, un recorrido de alrededor de tres horas que congregó a cientos de zaragozanos en las calles contiguas al punto de partida de la procesión, en la calle Crespo de Agüero.

Pétalos de rosa caídos desde las ventanas del Refugio y potentes golpes de los bombos, marcando el paso de la cruz. Solemnidad y emoción a partes iguales, en el arranque de la comitiva, ante la atenta mirada de la presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi y Manuel Marqueta, que, como Hermano Mayor de la Hermandad del Refugio, participó en la entrega de la imagen, antes de que fuera colocada en la peana de Nuestra Señora de la Piedad.

Con el Cristo ya a hombros de ocho cofrades y al sonido de las cornetas, que entonaban el himno de España entre aplausos, el Traslado avanzó hacia Hernán Cortés y la Puerta del Carmen, a dónde llegó, pasadas las 21.00, protagonizando uno de los momentos más especiales por la belleza del emplazamiento y el silencio y respeto de los presentes.

“Aunque hace un poco de viento, el tiempo acompaña. Ver las calles repletas de gente para ver la procesión es algo indescriptible”, explicaba emocionado Constantino Ríos, quien cifra “en torno a 450” los cofrades que participan en el acto.

Desde la Puerta del Carmen, se avanzó hacia las calles Canfranc, Marceliano Isábal y Azoque, para llegar, en torno a las 22.00, al tramado de Alfonso I y Manifestación. “A mí esta procesión me gusta por el respeto que transmite”, subrayaba Alberto Martínez, zaragozano de 61 años que “año tras año” se acerca a presenciar el paso del Cristo.

“Mi familia vive con especial intensidad la Semana Santa y el Traslado, a pesar de que no tiene tanta historia como otras procesiones, inspira mucho sentimiento”, añadía María Dolores Domínguez, alcañizana afincada en la capital aragonesa.

Una vez atravesada la plaza del Justicia, la talla del Cristo del Refugio, que data del siglo XVII, enfilaba hacia la Iglesia de Isabel de Portugal, más conocida como San Cayetano, donde antes de las 23.00 fue resguardado hasta Jueves Santo. “Este traslado procesional se lleva haciendo desde 1989, pero la Piedad lleva sacando a las calles al Cristo del Refugio 75 años", explicaba el Hermano Mayor de la Cofradía, quien espera con "nervios" la llegada de la procesión del jueves, ya que es "el momento cumbre de la Semana Santa".

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