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Sociedad

Las ausencias del Baile de la Rosa avivan la crisis

Su marido, el príncipe Alberto de Mónaco, estuvo acompañado de su hermana, la princesa Carolina

Foto de familia en el Baile de la Rosa
Foto de familia en el Baile de la Rosa
EFE

Mónaco celebró este fin de semana el tradicional ‘Baile de la Rosa’ y, un año más, los protagonistas de la fiesta no fueron los invitados, sino las grandes ausencias. En esta ocasión, la más destacada fue la de la princesa Charlène, quien se ausentó, según el comunicado oficial, por causa de una gripe que sufría su hija Gabriella. 

La no presencia de la princesa junto a su marido, el príncipe Alberto de Mónaco, volvió a avivar los rumores de crisis marital, sobre todo porque no hay ninguna imagen de ellos juntos desde que posaron para la presentación oficial de sus mellizos. Lo que sí hay son fotografías de una triste y cabizbaja Charlène paseando con sus mellizos por los jardines de una lujosa residencia del sur de Francia.

Según cóntó la revista portuguesa 'Caras', desde hace un par de meses, la soberana de Mónaco vive en esta casa, situada frente al mar Mediterráneo, junto a sus mellizos, mientras que su marido, Alberto II, sigue residiendo en el palacio de Montecarlo.

Otros que tampoco pudieron acudir a la cita de la Rosa fueron Tatiana Santo Domingo y su esposo Andrea Casiraghi, ya que el nacimiento de su segundo hijo se espera para esta misma semana.

Ausente estuvo también la princesa Estefanía de Mónaco y toda su prole, y el actor Gad Elmaleh, pareja de Carlota de Mónaco, quien también estaba enfermo. Su ausencia fue suplida por la joven madre de su hijo pequeño, la princesa Carlota, quien se lo pasó fenomenal a tenor de las imágenes que se han publicado en las últimas horas.

El único pero de la noche para la joven Carlota fue la elección de su vestido, un Chanel, confeccionado en lentejuelas rosas y negras y de estilo 'oversize', que no hacía justicia a la belleza de la amazona que en esta ocasión dejó a su madre todo el protagonismo estilístico. 

Y es que, una vez más, la princesa Carolina, que presidió la gala junto a su hermano, fue la más bella de la fiesta. Enfundada en un vestido blanco de seda firmado por Karl Lagarfeld, también presente en el evento, y un chal a juego, la princesa fue, con diferencia, la más elegante, seguida muy de cerca por su futura nuera, la italiana Beatrice Borromeo, quien también lució un espectacular collar de oro blanco y diamantes en forma de serpiente.

Por el exclusivo Sporting de Montecarlo, escenario del baile, pasaron muchos personajes, pero las ausencias, tan sonadas, fueron el tema de conversación de la noche.

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