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Sociedad
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Semana Santa en Huesca

Noche de fervor en Huesca

La cofradía de Santiago tuvo sin embargo que suspender la procesión de la Enclavación a causa del mal tiempo.

Procesión del Encuentro en Huesca
Huesca vivió con fervor una multitudinaria procesión del Encuentro
RAFAEL GOBANTES

La suave lluvia caída la tarde de ayer en Huesca acabó por respetar una de las procesiones más populares de la ciudad. Pasadas las 23.00 iniciaba así su camino en la plaza de la Catedral, Nuestro Padre Jesús Nazareno, ante un numeroso público que observaba la escena en silencio pero sin dejar de utilizar sus cámaras de fotografía y sus teléfonos móviles para grabar cada detalle del acto. El paso, llevado a hombros por 24 costaleros, descendió por la plaza de Lizana hacia el Coso Bajo para vivir uno de los momentos más emocionantes de la Semana Santa oscense: el encuentro con la imagen de la Inmaculada en la plaza que lleva su nombre y que volvió a llenarse esta noche de espectadores, atentos también a las saetas que, como es tradición, se cantan en este punto del recorrido.

«Este encuentro se lleva a cabo desde 1950 y hay a quién le resulta extraño, por el hecho de que se produzca con una imagen estática. Pero la razón es muy sencilla: es una forma de recordar la figura del escultor Fructuoso Orduna, autor tanto del Nazareno como de la Inmaculada y muy unido a nuestra cofradía», comentó Ralf Benhard, desde la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Actuó además como macero, Luis Monzón, quien se encargó de dirigir el paso. «Se trata de una figura a la que elige el propio grupo de costaleros entre aquellas personas que poseen más experiencia o cuentan con más aptitudes para ello. Es un paso que hay que llevarlo muy clavado para que no haya ningún percance», afirmó el cofrade. El encargado de dar el golpe de honor al comienzo de la marcha fue Jesús Consejo, quien que lleva junto al Nazareno como cofrade más de 25 años.

La tradición de llevar a hombros esta imagen pasa así en esta cofradía de padres a hijos y ha habido ya casos en los que han realizado el recorrido «el abuelo y el bisabuelo», comentó Benhard. «El que lo lleva encima siente de verdad l que hace, es un acto de amor hacia el Nazareno», aseguró. La cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno cuenta con un grupo de tambores y otro de dulzainas formado este por niños menores de 12 años y que no procesional el día de Miércoles Santo. Este año la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno estrenó además dos nuevos pebeteros desde los que emanaba el incienso con el que acompañaron su recorrido.

La Enclavación regresó al almacén

La suave lluvia caída la tarde de ayer en la capital oscense frustraba sin embargo la salida de la procesión de la Enclavación, prevista para las 20.00 de ayer por la cofradía de Santiago desde la iglesia del mismo nombre. Si bien en un primer momento los cofrades comenzaron a formar en la calle del Parque para iniciar la marcha, fue pasadas las 20.30 y tras mucha incertidumbre, cuando se decidió devolver al almacén de la plaza de Santo Domingo los pasos de la Enclavación y el Cristo atado a la Columna.

Esta última imagen, vinculada a la cofradía del colegio San Viator, tenía prevista también su salida junto con la Enclavación, al no haber podido procesionar el martes a causa también de la lluvia. Ambas tallas tuvieron que ser protegidas con plásticos durante su viaje de vuelta y fueron custodiadas por la Policía Local. Las imágenes contaron también con el acompañamiento de parte de los cofrades y el público hasta su llegada a la plaza de Santo Domingo. El itinerario de la procesión debía atravesar así los dos Cosos y la plaza de López Allué para, una vez en la plaza de Santo Domingo, donde estaba fijado el fin de trayecto, llevar a cabo una ofrenda musical en forma de saeta con la participación de alrededor de 250 tambores y cornetas.

Este año estaba prevista la participación de las bandas de las cofradías de Jesús Atado a la Columna, el Prendimiento y el Santo Cristo de la Esperanza de Huesca y la Soledad de Almudévar, además del grupo de la cofradía de Santiago. «Esta es la forma que tenemos de rendirle un homenaje a este paso y lo cierto es que nunca hemos conseguido hacerlo sin lluvia. Todos los años nos ha llovido un poco o mucho», comentó Darío Esparza, portavoz de la cofradía, antes de que se suspendiera el acto.

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