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Semana Santa

Medio siglo regalando libertad

El preso N. S. J. A., encarcelado por un delito de lesiones, saldrá de la cárcel la madrugada del Viernes Santo junto a los miembros de una cofradía de Teruel.

Este año la felicidad por recobrar la libertad la vivirá N. S. J. A. Detrás de estas iniciales está el preso de la cárcel de Teruel indultado gracias a la petición de la Cofradía turolense de la Hermandad de Jesús Atado a la Columna y Nuestra Señora de la Esperanza.

Su nombre forma parte de la lista de 35 personas que en las últimas décadas han abandonado los muros de esta prisión bajo el hábito de esta cofradía, que vive la Semana Santa junto a los reclusos más que ninguna otra de la ciudad.

El preso N. S. J. A., encarcelado por un delito de lesiones, saldrá de la cárcel la madrugada del Viernes Santo junto a los miembros de la cofradía.

Le invitarán a vestir el hábito de la agrupación y a participar en alguna de las procesiones llevando alguno de los pasos.

Saldrá gracias a la petición que cada año eleva la cofradía al Ministerio de Justicia y tras aprobarse su liberación en el Consejo de Ministros, junto a la de otros quince presos en toda España.

Desde el año 1975 ininterrumpidamente, la cofradía de Teruel ha acompañado a la libertad en la madrugada de los días de Semana Santa a un preso de la cárcel de Teruel.

Se trata de presos de tercer grado, en su mayoría acusados por delitos de lesiones o contra la salud pública, aunque hace algunas décadas también recobró la libertad una persona encarcelada por delitos de sangre, como recuerda a Efe el tesorero y coordinador de la cofradía, Paco Gómez.

La historia de la tradición del indulto de esta agrupación, que cuenta con más de medio millar de cofrades, se remonta a comienzos de los años 50 aunque al final de la década dejó de realizarse, y no fue hasta el año 1975 cuando se retomó de nuevo.

Desde entonces, cada año el Gobierno indulta a uno o dos presos, de la terna propuesta por la cofradía, gracias a la colaboración de la dirección de la prisión.

El proceso administrativo comienza en septiembre y culmina a las 5 de la madrugada del Viernes Santo, cuando la Cofradía accede hasta la prisión, en un acto emotivo y "muy concurrido, algunos también acuden por curiosidad y morbo", señala Gómez, que no puede evitar emocionarse al recordar algunas de las escenas vividas en estos años.

Agradecimiento anual de familiares

"La madre de uno de los presos liberado hace unos años nos envía cada año en agradecimiento 50 euros como donativo para las flores", relata Gómez.

Aunque Gómez también conserva en su memoria el caso de una de las primeras liberaciones a la que asistió: "Cuando le pusimos el hábito al preso aún dijo 'Lo que hay que hacer para salir de aquí', y yo le dije 'Lo que hay que hacer es no entrar'".

Pero la relación de la cofradía con la prisión no es solo de una noche, con un único preso.

Durante la Semana Santa visitan la cárcel para llevar actuaciones de música, realizar actos religiosos o para preparar a los doce presos que este año saldrán a portar los pasos, como se lleva haciendo desde el año 2006.

"Visitamos la cárcel para hacerles las pruebas de vestuario o recordarles que deben llevar zapato oscuro y explicarles cómo serán las procesiones", en las que participarán durante estos días.

Presos y cofrades comparten espacio bajo los pasos, que en el caso de la figura de Jesús atado a la columna cumple en esta Semana Santa 25 años de procesión.

Pasos que lucirán más gracias a la reciente restauración de sus figuras de la mano de un maestro de la localidad turolense de Alcorisa.

Todo ello a pesar de la crisis, que también afecta a las Cofradías de Semana Santa: "Aunque solo sean 25 euros al año la gente que no tiene dinero entiendo que busca recortar, y lo hace en esto como pasa con otras asociaciones", sentencia Gómez.

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