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Sociedad

Tercer Milenio

En la escena del crimen, paso a paso

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La radiación ultravioleta podría detectar restos de estupefacientes en una jeringuilla
forense
CARLOS MUñOZ

SUMANDO PISTAS

Tras la inspección ocular, la escena del crimen es fotografiada hasta el más mínimo detalle. Se trata de documentar el delito, antes de que se toque o cambie de lugar cualquier objeto. La operación debe hacerse desde fuera hacia adentro y en el sentido de las agujas del reloj. El objetivo es seguir la pista a la secuencia de los hechos realizados por el delincuente. La descripción del lugar se completa con informes escritos, así como mediante procedimientos topográficos, como la realización de croquis.

Actualmente, las nuevas tecnologías facilitan la reconstrucción en 3D de la escena del crimen, a partir de una fotografía. Mediante la aplicación de un software, la Policía Científica y los médicos forenses se ‘llevan’ al laboratorio la escena del crimen para estudiarla a fondo.

‘GADGETS’ TECNOLÓGICOS

Los profesionales del IMLA cuentan con un completo maletín de levantamiento del cadáver. En él encontramos todo tipo de ‘gadgets’ tecnólogicos, desde termómetros láser para precisar el momento probable de la muerte, hasta telémetros capaces de realizar medidas de distancia de forma automática y determinar, por ejemplo, la altura desde la que ha caído un cuerpo. Una de las herramientas más utilizadas por los forenses es la lámpara de Wood o de luz negra, que emite radiaciones ultravioletas.

La radiación ultravioleta es invisible al ojo humano, aunque hay ciertos elementos o sustancias que, al ser iluminados, emiten luces visibles gracias al fenómeno de la fosforescencia y fluorescencia. En el caso propuesto en la imagen, podría detectar restos de estupefacientes en la jeringuilla.

EVIDENCIAS BIOLÓGICAS

Cada indicio se fotografía empleando un testigo métrico y señalando su ubicación cardinal. Durante la recolección de muestras, deben tomarse una serie de precauciones. En algunos casos, las muestras biológicas contienen patógenos (VIH, hepatitis). Para evitar el contacto, se utilizan guantes, mascarillas y monos desechables. La protección de la prueba es fundamental para evitar la contaminación de un material biológico humano ajeno al indicio, un error que produciría la mezcla de perfiles genéticos. Uno de los casos más extremos nos lleva hasta Alemania. Durante años, la Policía buscó a una mujer cuyo ADN aparecía en 32 escenarios criminales. En realidad, el ADN pertenecía a una operaria –a través de su caspa o saliva– de la empresa fabricante de los bastoncillos con los que se recogieron las muestras.

RUMBO AL LABORATORIO

En el cuerpo de la víctima, las muestras se recogen con hisopos húmedos: bastoncillos de algodón impregnados en agua destilada. Para cabello, fibras u otros objetos, el médico forense se ayuda de pinzas. Las manchas secas en colillas o jeringuillas se introducen en bolsas herméticas, convenientemente referenciadas. Cuando se encuentran en telas o tapicerías, el tejido se recorta, para su posterior estudio en el laboratorio.

El empaquetado y envío al laboratorio en condiciones que preserven su integridad, asegurando la cadena de custodia, es vital para garantizar que las pruebas sean admitidas ante los tribunales. En todo momento, la colaboración entre los cuerpos de seguridad, jueces y médicos forenses, resulta fundamental.

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