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Tercer Milenio

Nobel para los investigadores del grafeno

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Lámina de grafeno, un material bidimensional
grafeno
JANNIK C. MEYER. UNIVERSIDAD DE BERKELEY

Los científicos rusos Andre Geim (Andréi hasta antes de recibir la ciudadanía holandesa) y Konstantín Novosélov, que tiene doble nacionalidad, rusa y británica, han conseguido el Premio Nobel de Física 2010 por los "experimentos realizados con el material bidimensional grafeno". Así lo anunció en Estocolmo la Real Academia de Ciencias de Suecia. Ambos trabajan en la Universidad de Manchester.

En declaraciones al diario digital ruso gazeta.ru, Novosélov asegura que "los microesquemas del futuro estarán hechos con grafeno". Según explica el físico ruso, se trata de una sustancia resistente, elástica, dotada de la mayor conductividad eléctrica y térmica que existe y su cristal tiene de grosor el tamaño de un átomo. Es prácticamente transparente y tan denso que ni siquiera el helio, cuyo átomo es el más pequeño que existe, puede atravesarlo.

El grafeno está llamado a sustituir al silicio en la fabricación de semiconductores, lo que, según Vera Adamchuk, responsable del laboratorio de Física de la Universidad de San Petersburgo, "permitirá producir procesadores para ordenadores de una velocidad nunca vista hasta la fecha y pantallas extrafinas", que podrán incluso enrollarse.

El nuevo material tendrá múltiples aplicaciones en la física cuántica. Se empleará, según Adamchuk, en electrónica, sobre todo en la fabricación de ordenadores, teléfonos móviles, satélites artificiales, aviones y automóviles.

Novosélov recordaba el martes que en la investigación "hemos utilizado elementos muy simples como el grafito de la mina de un lápiz y una cinta de alto poder adherente, parecida a las que utilizamos para pegar en papelería". Una vez obtenido el cristal de carbono y empleando la tira adhesiva, se va desgranando la lámina en capas hasta que se consigue la más fina, que es cuando se llega a la estructura molecular bidimensional, cuando ya no puede ser más plana.

Después, continúa Novosélov, "se aprieta lo obtenido contra la superficie de una placa de silicio, se retira con cuidado la cinta adhesiva y las pequeñas manchas, que pueden observarse con un microscopio sobre el óxido que cubre la placa es el grafeno". Sus colegas no creían que se podría lograr un material tan fino y menos aún que fuera estable, pero se equivocaron.

Geim, de origen alemán, nació en 1958 en Sochi, a orillas del Mar Negro, y Novosélov en 1974 en Nizhni Tagil, también en Rusia.

Aunque en fechas diferentes, ambos se licenciaron en el Instituto Físico-Técnico de Moscú y trabajaron en el centro científico de la Academia de Ciencias de la URSS (Rusia en la actualidad), en Chernogolovka. Geim se doctoró además en el Instituto de Física de los Cuerpos Sólidos, también de la Academia de Ciencias soviética.

En 1987, abandonó Rusia y ejerció en las universidades de Nottingham (Reino Unido), Copenhague (Dinamarca) y en las holandesas de Nijmegen y Eindhoven. A la Universidad de Manchester llegó en 2001 e invitó después a unirse a él a Novosélov, a quien había conocido en Holanda. Este había hecho su doctorado en la Universidad de Nijmegen. Los dos han publicado numerosos trabajos y Geim ha sido ya distinguido con varios premios de prestigio.

La comunidad científica rusa se desvivió ayer en halagos y felicitaciones a sus compañeros emigrados. Zhores Alfiórov, que ya recibió el Nobel de Física en 2000, lamentó que los dos galardonados, a los que calificó de "magníficos científicos", hayan tenido que irse de Rusia, en donde, dijo con orgullo, "recibieron la parte más importante de su formación".

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