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Sociedad

Tercer Milenio

Carlos Elías: ''Un abogado o un economista aún son más poderosos que un biólogo. Quizá por eso el mundo vaya tan mal''

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Carlos Elías, catedrático de Periodismo Científico en la Universidad Carlos III de Madrid
carlos elías

Carlos Elías trabaja en la Universidad Carlos III de Madrid y acaba de convertirse en el primer catedrático de Periodismo Científico de España. Su perfil es a la vez de ciencias y letras. Se licenció en Químicas y trabajó como científico (sintetizó seis nuevas moléculas) y como profesor de secundaria. Después se licenció en Periodismo y trabajó en la agencia Efe y fue responsable de ciencia en ‘El Mundo’. Es también colaborador de Tercer Milenio y ha sido profesor en la London School of Economics. Es autor de libros como ‘La ciencia a través del periodismo’ (Nivola), ‘Fundamentos de periodismo científico’ (Alianza editorial), ‘Telebasura y periodismo’ (Libertarias) y ‘La razón estrangulada’ (Debate), libro finalista del Premio Nacional de Ensayo 2009.

PREGUNTA Haré la pregunta más temida por un científico: ¿para qué sirve una cátedra de Periodismo Científico?

RESPUESTA Para prestigiarlo, nada más y nada menos. La divulgación de la ciencia ha pasado de ser un 'hobby '(algo que se hace en el tiempo libre) a una disciplina científica en sí misma con la que puede llegarse hasta la cátedra. Eso pasó antes hasta con la propia ciencia, que en el XVIII aún era un pasatiempo de caballeros. Estoy muy contento porque en mi caso ha sido tras un proceso de acreditación, en ciencias sociales y jurídicas, en la que el 90% de mi producción estaba referida al estudio científico de la divulgación. Esta cátedra también es importante porque el periodismo científico siempre ha sido la hermana pobre del periodismo especializado. En la profesión periodística aún lo sigue siendo; sin embargo, en la academia es el campo de la producción científica española en Periodismo con más aportaciones internacionales. Los de nuestra disciplina somos muy internacionales y la cátedra es la consecuencia.

P. ¿Qué sucede en otros países?

R. En España se han convocado algunas titularidades con ese perfil. Pero muy pocas. En mi caso, por ejemplo, era titular de Especializado, no de Científico. También hay bastantes tesis doctorales. Pero hasta ahora nadie había ganado una cátedra de Periodismo con un currículo en periodismo científico, un proyecto docente en la asignatura de  Periodismo Científico, uno investigador en Comunicación Pública de la Ciencia y una investigación original en el área. El perfil de mi cátedra fue Periodismo, para evitar la endogamia y facilitar el acceso de más candidatos. ¡Y ha ganado el Periodismo Científico! En mi opinión, es otro síntoma de evolución académica de la universidad española. En otros países la asignatura está muy asentada desde la Segunda Guerra Mundial. La situación es la contraria a España: es curioso que en las universidades prestigiosas anglosajonas, francesas o alemanas no existe la titulación de Periodismo, pero sí la asignatura de Comunicación Pública de la Ciencia. En el ámbito anglosajón se imparte en Ciencias; en Alemania, en Filosofía y en Sociología, al igual que en Francia e Italia. No se imparte en Periodismo como en España porque, como dije, en esos países no existe esa titulación como carrera propia.

P. ¿Por dónde va la investigación en este campo?

R. El periodismo científico aborda, nada más y nada menos, que la zona de intersección de los dos colosos que definen la sociedad contemporánea: la cultura mediática y la cultura científica. Es decir, la simbiosis entre la cultura de letras y ciencias. Imagine el potencial y la riqueza investigadora que tenemos. Estudiamos desde cómo influye la publicación en prensa de un artículo científico en su índice de impacto, hasta la influencia de los medios en la crisis de vocaciones científicas de Occidente, el avance del pensamiento irracional por culpa de la televisión y el cine, cómo usar los medios de comunicación para enseñar ciencia reglada o cómo crear ficción para divulgar la ciencia. Es un campo apasionante porque es lo más parecido al verdadero humanismo: une ciencia, literatura, cine, sociología, filosofía, periodismo, pedagogía y hasta pediatría. Un asunto muy candente es cómo influye la televisión en la pérdida de capacidad de abstracción de los niños y su consecuente dificultad para entender la ciencia en la adolescencia.

P.¿Qué le falta a la ciencia para que los medios la consideren en pie de igualdad con otros ámbitos como la economía, la política o los deportes? ¿O debería decir qué les falta a los medios para que esto ocurra?

R. La ciencia carece de poder: económico, político y mediático. Necesita más. Un abogado o un economista aún es más poderoso que un biólogo. Quizá por eso el mundo vaya tan mal. Los científicos creen que pueden vivir en sus laboratorios de espaldas al poder real y no es cierto. Tendrán la gloria eterna -Pitágoras es eterno y Perelman lo será- pero deben aspirar también a la gloria terrenal. Falta que los científicos entren mucho más en política -tenemos a Angela Merkel ,que es física, o Rubalcaba, que es químico- pero se necesitan muchos más para que propaguen el pensamiento racional. También se necesitan científicos en posiciones dominantes de los medios de comunicación o del poder económico. Los medios solo sacan a los poderosos. El hecho de que se imparta Periodismo Científico en la carrera de Periodismo ayudará a que sean más sensibles a estos temas. Sin embargo, también debe favorecerse que científicos e ingenieros puedan dedicarse al periodismo si les apetece. Sería una forma de enriquecer el periodismo.

P. En su caso, fue cocinero antes que fraile, es decir, científico y periodista antes que profesor de Periodismo, ¿faltan perfiles de este tipo en las facultades de Ciencias de la Información?

R. Sí. La universidad española es muy endogámica, consecuencia del gran atraso que ha sufrido desde Felipe II y acentuado por el franquismo. Ha estado aislada y no solo no favorece, sino que castiga los perfiles interdisciplinares. En mi departamento me han criticado por tener dos licenciaturas tan divergentes, justo el perfil que buscan las anglosajonas. En Periodismo, además, muy pocos profesores han ejercido la profesión y muchos menos aún tienen una doble titulación con una carrera de ciencias. Esto perjudica a la formación de los alumnos. De hecho, los periodistas son los licenciados que más se quejan de la formación que recibieron en la universidad.

P. ¿Qué recomendaría a alguien que quiera formarse como periodista científico?

R. El modelo anglosajón sugiere que es preferible un licenciado en ciencia o ingeniería que, después, se especialice en periodismo. Yo creo que todas las opciones son válidas siempre que se sea riguroso y se sienta interés por la ciencia. Pienso que el periodismo es, sobre todo, un oficio. Así que recomendaría que trabajara como 'freelance'  para adquirir experiencia. Trabajar en los medios es la única manera de aprender periodismo.

P. Siguiendo la terminología del famoso artículo de ‘Nature’ ‘Cheerleader or watchdog?', ¿a qué se acerca más el periodismo científico que se hace en España: al modelo ‘cheerleader’ (el periodista como relaciones públicas del científico) o al modelo ‘watchdog’ (periodismo crítico)?

R. El modelo 'watchdog', de perro guardián, necesita mucho dinero y recursos humanos. Pocos medios españoles (y menos aún con la crisis) pueden permitírselo. Ahora bien, si el periodismo no es crítico no es periodismo, es publicidad. En España predomina el periodista relaciones públicas porque es muy barato: normalmente es un becario que copia los comunicados de 'Nature', 'Science' o de las instituciones científicas. Esas fuentes les redactan hasta los reportajes. El problema es que cuando se le acabe la beca será sustituido por otro, porque para ese tipo de periodismo no se necesitan fuentes ni conocimientos especializados. Solo cortar y pegar y en eso son expertos los becarios y alumnos actuales de periodismo. El periodismo científico anglosajón es insuperablemente mejor. El reportaje -y el editorial- que publicó 'The Economist' en mayo sobre la célula artificial es, simplemente, antológico.

P. ¿Cómo debería responder el periodismo científico a los nuevos retos que plantea Internet?

R. Internet ha cambiado radicalmente el periodismo. La web de la Nasa, que es una fuente, tiene más visitas que los mayores medios de comunicación de masas, incluida la CNN (portal de ciencia). Hay mucho periodismo de contrapoder en los blogs de los científicos, que se están convirtiendo en los verdaderos periodistas. Y mucho periodismo de relaciones públicas en los gabinetes de las fuentes y en los medios tradicionales que son correas de transmisión de esos gabinetes. Es el mundo al revés: los científicos son los verdaderos periodistas y los periodistas tradicionales, simples publicistas. No sé si es lo mejor, pero resulta fascinante investigarlo.

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