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Tercer Milenio

Cerebro adicto

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Cualquier estímulo que produzca una descarga de dopamina por encima de lo normal es susceptible de convertirse en adicción
drogas
EFE

Alcohólicos, fumadores, drogodependientes, ludópatas… El vínculo cerebral entre estas adicciones es la dopamina, un neurotransmisor clave en el circuito de la recompensa y el placer. Cuando la dopamina se libera por una experiencia agradable, nuestro cerebro recibe un mensaje rotundo e ineludible: “Hazlo otra vez”. Lo malo es que drogas dañinas como la cocaína y las anfetaminas desencadenan esta misma respuesta con mucha intensidad, invitándonos a abusar de ellas. De hecho, los expertos aseguran que cualquier estímulo que produzca una descarga de dopamina por encima de lo normal es susceptible de convertirse en adicción, como se ha demostrado hace poco que sucede con el consumo de azúcar o la adicción a buscar información en Google.

¿Se puede curar la adicción? Hace un par de años, científicos estadounidenses de las universidades de Iowa y California investigaron el caso de un fumador compulsivo que, tras sufrir un infarto cerebral, había pasado de fumar 40 cigarrillos diarios a olvidarse del tabaco. Analizando su cerebro descubrieron que su transformación se debía a un daño sufrido por una región llamada ínsula, y sugirieron el desarrollo de técnicas para “curar quirúrgicamente las adicciones”.

De momento la neurocirugía no ha llegado tan lejos. Pero la píldora definitiva para quitar el ‘mono’ podría estar a la vuelta de la esquina. Existen ya fármacos como la vareniclina, que provoca rechazo a la nicotina y al alcohol simultáneamente, o la naltrexona, que reduce el deseo intenso de consumir drogas. Por su parte, investigadores de la Universidad de Buffalo (EE. UU.) desarrollaron en marzo de 2009 un innovador tratamiento con nanopartículas que silencia el gen de la proteína DARPP-32, pieza clave en la cascada de señales químicas cerebrales que desencadenan los comportamientos adictivos.

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