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Las temperaturas superiores a los 40ºC pueden provocar fallos en la memoria a corto plazo

La doctora en Psicología Silvia Álava, miembro del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud, advierte de los riesgos del calor extremo.

Ola de calor en Zaragoza.
Calor en Zaragoza.
Guillermo Mestre

"A partir de los 40 grados, nuestro cerebro deja de funcionar correctamente, ya que los procesos cognitivos se ven comprometidos a estas temperaturas". Así lo afirma la doctora en Psicología Silvia Álava, miembro del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS), quien advierte de que las temperaturas superiores a los 40ºC provocan fallos en la memoria a corto plazo, dificultades en la capacidad de atención y lentitud en los reflejos.

Entre las consecuencias que se pueden experimentar en esta situación, destacan algunas, como los fallos en los procesos de atención selectiva. "Es decir, nos cuesta fijarnos en lo que es importante para solventar la tarea, como la atención sostenida. Por tanto, la cantidad de tiempo que podemos estar atentos a una tarea, disminuye", explica.

"Además, también se producen dificultades a la hora de gestionar las interferencias, lo que hace que nos despistemos con más facilidad", afirma Álava, que también advierte de la lentitud a la hora de procesar la información que provocan estas temperaturas. "Como consecuencia, pensamos más despacio y también ejecutamos más despacio", comenta.

Al hilo, también se producen más fallos en la memoria, sobre todo a corto plazo, y aumenta la somnolencia y la sensación de cansancio y fatiga. "Los reflejos también se enlentecen, por lo que hay que tener un especial cuidado a la hora de conducir", ha avisado.

"Tener cerca una botella de agua mineral y beber pequeños sorbos de agua a lo largo del día y de manera que no lleguemos a alcanzar la sensación de sed puede ayudarnos a evitar todos estos síntomas", comenta la experta en psicología.

¿Cuál es la temperatura ideal para dormir?

Además, el calor también impide un descanso correcto durante la noche. Tal y como asegura Álava, la temperatura ideal para dormir es entre 17 y 18 grados. "Para conciliar el sueño necesitamos que descienda nuestra temperatura corporal, y eso es difícil cuando las temperaturas por la noche siguen siendo muy altas", asegura.

La falta de sueño provoca problemas de irascibilidad, irritabilidad o falta de concentración. "Pero, además, las dificultades para dormir impiden que nuestro cerebro se repare", explica la psicóloga.

"Durante el sueño, el cerebro se limpia de todas las sustancias tóxicas que segrega durante el día y, si la temperatura es muy alta, se resiente la calidad del sueño y la reparación no se realiza correctamente", ha advertido.

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