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El plástico ya está presente en los órganos y tejidos del cuerpo humano

​Un estudio revela presencia de microplásticos y nanoplásticos en pulmones, hígado, bazo, riñones y cerebro.

Los microplásticos amenazan a un número cada vez mayor de especies animales, así como a la salud humana.
Los microplásticos amenazan a un número cada vez mayor de especies animales, así como a la salud humana.
Ansar

Hace poco más de un par de años saltaban las alarmas al revelarse que en las heces del 100% de los pacientes de un estudio piloto se habían hallado microplásticos. No era una gran muestra la que habían obtenido estos investigadores de la Universidad de Viena y la Agencia del Medio Ambiente de Austria, que habían observado las deposiciones de ocho pacientes, pero sí es cierto que cada uno de ellos era de un país diferente. Habían hallado fragmentos en personas de Finlandia, Italia, Japón, Países Bajos, Polonia, Rusia, Reino Unido y Austria.

Ahora, otro estudio ha descubierto que la contaminación plástica también ha llegado a los órganos y tejidos que conforman el cuerpo humano, donde se acumula. Así lo han confirmado esta semana Charles Rolsky y Varun Kelkar, estudiantes de posgrado en el laboratorio de Rolf Halden, en la Universidad Estatal de Arizona, durante la presentación de su estudio en la Reunión y Exposición Virtual de Otoño de 2020 de la American Chemical Society (ACS). "Hay evidencia de que el plástico se está abriendo camino en nuestros cuerpos, pero muy pocos estudios lo han buscado allí. Y en este punto, no sabemos si este plástico es solo una molestia o si representa un peligro para la salud humana", explica Rolsky.

Son microplásticos aquellos fragmentos que miden menos de 5 milímetros de diámetro y nanoplásticos, aquellos con diámetros inferiores a 0,001 milímetros. Para dar con ellos, los investigadores analizaron 47 muestras de tejidos del cerebro, y de los cuatro órganos más expuestos a la filtración de microplásticos: los pulmones, el hígado, el bazo y los riñones.

A su vez, diseñaron un programa informático que convierte la información sobre el recuento de partículas de plástico en unidades de masa y superficie. La idea es que acabe siendo de acceso universal para que otros investigadores puedan compartir sus resultados y generar una base de datos abierta que permita a los científicos "comparar las exposiciones en órganos y grupos de personas a lo largo del tiempo y del espacio geográfico", detalla el jefe del laboratorio, Rolf Halden.

Con esta metodología en marcha, los investigadores pueden detectar docenas de tipos de componentes plásticos en los tejidos humanos, incluidos el policarbonato (PC), el polietileno tereftalato (PET) y el polietileno (PE. Y los resultados son descorazonadores: han confirmado la presencia de plásticos en todas las muestras, y el bisfenol A (BPA), que todavía se utiliza en muchos envases de alimentos a pesar de los problemas de salud que ocasiona, ha aparecido en todas ellas.

Dado que los donantes de estos tejidos proporcionaron información detallada sobre su estilo de vida, su dieta y sus exposiciones ocupacionales, los investigadores esperan trazar "las posibles fuentes y rutas de exposición micro y nanoplástica", explica Halden.

Lo cierto es que es difícil calibrar el alcance de este hallazgo al no tener constancia de hasta qué punto son nocivos estos materiales en nuestro organismo, pues son pocos los estudios que han evaluado sus efectos sobre la salud humana. Sí se sabe, en cambio, que en los animales, estas minúsculas partículas provocan inflamación, cáncer y problemas de fertilidad.

"Es preocupante que estos materiales no biodegradables que están presentes en todas partes, puedan entrar y acumularse en los tejidos humanos"

"No queremos ser alarmistas, pero es preocupante que estos materiales no biodegradables que están presentes en todas partes, puedan entrar y acumularse en los tejidos humanos, porque no conocemos los posibles efectos sobre la salud", advierte Kelkar.

Una vez identificados el tipo de plásticos presente en los tejidos humanos, será posible hacer estudios epidemiológicos para evaluar los efectos de estas partículas contaminantes en la salud humana. "De esa manera, podremos empezar a entender los posibles riesgos, si los hay", concluye.

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