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Alimentación saludable

¿Dieta estricta o flexible? Las desventajas y ventajas de ser muy (o muy poco) estricto

La personalidad, la rutina y los objetivos deportivos y de salud son los elementos que deben marcar la alimentación a seguir. 

Las dietas muy estrictas son difícil de combinar con la vida social.
Las dietas muy estrictas son difícil de combinar con la vida social.
Freepik

Los cambios afectan a todos los aspectos de la vida y la alimentación no iba a ser menos aunque, en este caso, hay cosas que han ido a mejor. Hace mucho tiempo que las dietas y la comida saludable dejaron de ser un tormento por el que se pasa hambre durante días o semanas. El enfoque, ahora, busca más un cambio de mentalidad en la relación con la nutrición. 

Aun así, sigue habiendo varias modalidades de régimen y algunas de ellas pueden ser algo más estrictas que otras. Para elegir el modo que más convenga, es importante tener siempre en mente los objetivos a conseguir (ya sean estéticos o deportivos) y conocerse a sí mismo para ser capaz de adherirse a la dieta y no abandonar.

También es importante hacer una lista de pros y contras y conocer, a grandes rasgos, el tipo de esfuerzo que va a requerir cada tipo de dieta. Para ello, el nutricionista Nano Alutiz explica cuáles son las diferencias entre un estilo más cerrado y más abierto.

Dieta cerrada

Es aquella que ofrece pocas alternativas y posibilidades en lo que a alimentos se refieren. Es decir, es más restrictiva en cuanto a opciones y tiende a imponer un elenco de alimentos y platos limitado.

Por lo general, son “más aburridas” y limitadas socialmente, puntualiza Nano. Siguiendo este tipo de régimen es más complicado salir a cenar o a comer a restaurantes, por lo que la conciliación con la vida social se complica.

Estas razones hacen que sean regímenes efectivos en cuanto a resultados físicos pero más duras psicológicamente, por lo que es más difícil que generen una adherencia y cuentan con un alto nivel de abandono.

Dieta flexible

Por otro lado, existen dietas flexibles que permiten una mayor combinación de alimentos y platos, por lo que dan más posibilidades de adaptar el régimen a nuestros gustos personales. Esta razón las convierte en dietas más fáciles de seguir y de generar adherencia sana.

A nivel social, es mucho más fácil combinar estas dietas con salidas, comidas y cenas, ya que nos permiten disfrutar con más flexibilidad. Esto no quiere decir que todos los días haya que comer en exceso.

Y es que esta puede ser la trampa de este tipo de dietas. El hecho de que sean flexibles no quiere decir que todo valga y hay que ser conscientes de que es necesario comer sano y tener los suficientes conocimientos para saber regularse. 

Nano Alutiz, como profesional de la alimentación, recalca la importancia de dialogar con el nutricionista o dietista para conseguir de la mejor manera posible los objetivos que nos planteemos.

"Lo que va a marcar que tu dieta, sea de una forma u otra, van a ser tus gustos, preferencias y lo que más te convenga diariamente para que la adherencia a ese plan de alimentación te lleve a disfrutarlo sin ningún tipo de estrés ni ansiedad".

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