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Los hijos de madres maltratadas tienen más riesgo de tener un coeficiente intelectual bajo

El coeficiente intelectual bajo se define como un puntaje de coeficiente intelectual inferior a 90, donde un coeficiente intelectual normal se considera 100.

Un niño pinta con las manos.
El coeficiente intelectual de los niños se midió a las 8 años.
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Investigadores británicos han observado cómo los hijos de mujeres que denunciaron violencia doméstica durante el embarazo o durante los primeros seis años de vida del niño tienen casi un 50 por ciento más de probabilidades de tener un coeficiente intelectual bajo a los ocho años.

En el estudio, llevado a cabo por investigadores de las universidades de Manchester, Bristol, Manchester Metropolitan y Kings College London, encontraron que el 13 por ciento de los niños cuyas madres no experimentaron violencia doméstica tenían un coeficiente intelectual de menos de 90 a los ocho años de edad.

Si sus madres experimentaron violencia física por parte de su pareja, ya sea durante el embarazo o durante los primeros seis años de vida del niño, la cifra aumentaba al 22,8 por ciento. Mientras, si la madre estuvo expuesta repetidamente a la violencia doméstica la cifra aumentó hasta el 34,6 por ciento.

El equipo dirigido por la doctora Kathryn Abel de la Universidad de Manchester afirma que estos resultados muestran que los niños con madres que sufren violencia doméstica repetidamente durante el embarazo y los primeros seis años de vida de sus hijos, tienen casi tres veces más probabilidades de tener un coeficiente intelectual bajo.

El coeficiente intelectual bajo se define como un puntaje de coeficiente intelectual inferior a 90, donde un coeficiente intelectual normal se considera 100.

El estudio examinó el vínculo entre la violencia doméstica, también llamada violencia de pareja (IPV), y la inteligencia infantil a los ocho años de edad, usando 3.997 parejas de madres e hijos del estudio 'Children of the 90s' de la Universidad de Bristol.

El estudio, financiado por el Wellcome Trust and Medical Research Council, se publica en 'Wellcome Open Research', y sigue a los niños desde el embarazo y mide la violencia doméstica emocional y física, también conocida como violencia de género, desde el embarazo hasta los ocho años de edad. 

El coeficiente se midió a las 8 años

La inteligencia de los niños se midió a los ocho años utilizando la prueba de coeficiente intelectual estandarizada de Weschler. "Ya sabemos que una de cada cuatro mujeres de 16 años o más en Inglaterra y Gales experimentarán violencia doméstica en su vida y que sus hijos corren un mayor riesgo de problemas físicos, sociales y de comportamiento", señala el doctor Abel.

Además, ha continuado, "sabemos que la inteligencia en la infancia está fuertemente relacionada con el buen desempeño en la edad adulta, aunque ha habido poca evidencia sobre el riesgo de bajo CI para estos niños. Si bien no podemos concluir que la violencia causa un coeficiente intelectual bajo, estos hallazgos demuestran que la violencia doméstica tiene un vínculo medible, a mediados de la infancia, independiente de otros factores de riesgo para un coeficiente intelectual bajo".

El 17,6 por ciento de las madres en el estudio informaron violencia emocional y el 6,8 por ciento informó violencia física. Los resultados son independientes de otros factores de riesgo de bajo coeficiente intelectual, como el consumo de alcohol y tabaco en el embarazo, la depresión materna, la baja educación materna y las dificultades financieras en torno al nacimiento del niño.

No obstante, los investigadores admiten que existe cierto desacuerdo sobre si la prueba de coeficiente intelectual es una medida completa de inteligencia, ya que solo considera la inteligencia verbal y no verbal. Sin embargo, muchos expertos lo consideran útil porque se ha demostrado un alto coeficiente intelectual en muchos países y culturas para asociarse con una amplia gama de mejores resultados sociales y de salud.

"La exposición a la violencia doméstica es común para los niños en el Reino Unido y un factor de riesgo importante y a menudo pasado por alto en sus oportunidades de vida. Por lo tanto, saber hasta qué punto estos niños ya vulnerables se ven más afectados es un argumento poderoso para una intervención más, mejor y más temprana", ha señalado doctor Hein Heuvelman, investigador Asociado Senior en Epidemiología de Salud Mental en la Facultad de Medicina de Bristol: Population Health Sciences.

"El apoyo actual para las mujeres que sufren violencia doméstica es inadecuado en algunas áreas y ausente en otras. La intervención temprana con estas familias protege a los niños del daño, pero también puede priorizar su desarrollo futuro", ha concluido.

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