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A un 30% de la población le afecta física y mentalmente el cambio de hora y estación

Al disminuir las horas de sol, desciende la producción de serotonina también llamada hormona del humor, y es por ello por lo que nos sentimos más tristes.

El otoño, que comenzó el jueves 22 de septiembre, conlleva una disminución de las horas solares y una ligera bajada de las temperaturas.
El otoño conlleva una disminución de las horas solares y una ligera bajada de las temperaturas.
Pixabay

Hasta el 30 por ciento de la población padece algún tipo de trastorno físico o mental, como ansiedad o depresión por el cambio de hora y estación, según los expertos de Top Doctors.

La luz es un factor determinante para el ritmo circadiano, que es el ciclo natural de cambios físicos, mentales y de comportamiento que experimenta el cuerpo durante las 24 horas en las que se produce la rotación de la tierra, y que está controlado por un área pequeña en el medio del encéfalo. "El ritmo circadiano marca los tiempos de sueño y la capacidad cognitiva de las personas, es decir, la capacidad relacionada con el procesamiento de la información, como la atención, percepción, memoria, resolución de problemas, comprensión...etc. Los cambios estacionales, y los cambios de hora concretamente, alteran este ritmo", ha explicado la médico de familia y miembro de Top Doctors, la doctora Carmen Jódar.

Es por ello que puede ser determinante en el ánimo de las personas, quienes pueden sentirse más apáticas, tener problemas de insomnio, acumular cansancio o padecer, incluso, trastornos de alimentación o temperatura corporal, entre otras cosas.

"La reducción de horas de luz produce un desequilibrio interno debido al aumento de melatonina, ya que la luz solar es clave en la producción de esta hormona en el cerebro. Al mismo tiempo desciende la producción de serotonina también llamada hormona del humor, y es por ello por lo que nos sentimos más tristes", ha explicado la especialista en psicología en Galler Psicología y miembro de Top Doctors, María González-Aller Zavala.

Asimismo, las bajadas de temperatura pueden debilitar el sistema inmunológico de las personas, lo que aumenta las posibilidades de contraer la gripe o resfriados, así como problemas digestivos. De esta forma, "algunas enfermedades cardiovasculares o la artritis reumatoide se agravan durante el invierno, mientras que la gente tiende a estar más saludable en verano", ha asegura el especialista en inmunología y miembro de Top Doctors, el doctor Carbone Campoverde, haciendo referencia a un estudio reciente de la Universidad de Cambridge.

Sin embargo, este conjunto de síntomas no afecta a todas las personas por igual. De hecho, según los expertos, el diagnóstico de cualquier problema derivado de los cambios de estación requiere de un tiempo de observación al paciente, para valorar la evolución y determinar si se trata de una agudización de los síntomas de una patología ya existente o si por el contrario se trata de los síntomas ante una nueva enfermedad.

"En todo caso, no sería necesario recurrir a medicamentos para superar los trastornos propios de esta época del año. Mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio de forma regular y dormir 7 u 8 horas, suele ser el mejor remedio. Si el cansancio persiste, puede recurrirse a la ingesta de algún complejo vitamínico", ha aconsejado la especialista en nutrición y miembro de Top Doctors, la doctora Montse Folch. 

Mitos y verdades del cambio de estación 

El mito más extendido sobre la salud y que efectivamente se cumple relativo al cambio de estación hace referencia a la caída del pelo. "Es cierto que se nos cae más el pelo durante estos meses del año. Esto se debe al mero hecho de ser mamíferos. Durante todo el año un 10 por ciento del pelo se encuentra en fase de caída, y en otoño este porcentaje se eleva hasta el 20 por ciento, lo que significa perdemos el doble de pelo en esta época", ha explicado la cirujana capilar y miembro de Top Doctors, la doctora Ana Trius Chassaigne.

También suele decirse que durante el otoño disminuye la libido; sin embargo, no existen estudios que justifiquen este hecho. Es cierto, ha argumentado la experta, que aumenta el cansancio y la somnolencia, la falta de concentración, la irritabilidad o la ansiedad, lo que puede hacer que las personas disminuyan la práctica de relaciones sexuales.

Por último, la vitamina C se ha catalogado como el remedio más eficaz contra la astenia otoñal. Los expertos recomiendan recurrir a la correcta alimentación para paliar los efectos de los cambios estacionales, aunque en efecto, la vitamina C tiene grandes aportaciones a nuestro sistema ya que ayuda a fabricar colágeno, colabora a mantener la integridad del tejido conectivo y a la correcta absorción del hierro en el organismo, es un antioxidante y tiene un papel anticancerígeno.

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