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La cafeína perjudica el sueño nocturno menos que la nicotina

Un estudio ha evaluado qué factores afectan al insomnio y la calidad del sueño. 

Dormir boca abajo dificulta la respiración fluida y modifica la curva cervical.
Dormir boca abajo dificulta la respiración fluida y modifica la curva cervical.

Uno de los estudios del sueño longitudinales más grandes realizados hasta la fecha en entornos habituales sobre el uso nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y su implicación en el insomnio ha revelados que la cafeína tomada en las cuatro horas antes de acostarse no afecta a los parámetros del sueño, aunque no se puede decir lo mismo de la nicotina, según publican en la revista 'Sleep'.

Las noches de insomnio se asocian con una serie de resultados adversos para la salud, como enfermedades cardiacas, presión arterial alta, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Se cree que el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina perjudica el sueño. Sin embargo, los estudios que examinan sus efectos sobre el sueño están limitados por muestras poblacionales de pequeño tamaño que no representan la diversidad racial y étnica o las medidas objetivas del sueño. Además, estas investigaciones se han llevado a cabo en laboratorios u observatorios.

Teniendo en cuenta la importancia para la salud pública de dormir bien por la noche y el uso generalizado de estas sustancias, relativamente pocos estudios han investigado a fondo la asociación entre el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina y los parámetros del sueño.

Ahora, un estudio dirigido por un investigador de la Florida Atlantic University (FAU) con colaboradores del Hospital Brigham and Women's, Harvard T. H Chan School of Public Health, Harvard Medical School, Emory University the National Institutes of Health y el University of Mississippi Medical Center, constituye uno de las investigaciones longitudinales más grandes hasta la fecha para examinar el consumo nocturno de alcohol, cafeína y nicotina entre una cohorte afroamericana con resultados de sueño medidos objetivamente en sus entornos naturales.

Usando actigrafía (un sensor parecido a un reloj de pulsera) y diarios del sueño, los investigadores examinaron las asociaciones de noche a noche del uso nocturno de las ya mencionadas sustancias en la duración y la eficiencia del sueño y la vigilia después del inicio del mismo. El estudio incluyó a 785 participantes y obtuvo un total de 5.164 días de actigrafías y diarios de sueño que registraron la cantidad de alcohol, cafeína o nicotina que consumieron dentro de las cuatro horas antes de acostarse.

Los resultados del estudio pueden ser buenas noticias para los amantes del café, ya que los investigadores no encontraron una asociación entre el consumo de cafeína dentro de las cuatro horas antes de acostarse con ninguno de los parámetros del sueño.

Sin embargo, los investigadores advierten de que la dosis de cafeína y las variaciones individuales en la sensibilidad y tolerancia no pudieron medirse y pueden desempeñar un papel importante en la asociación entre el consumo de cafeína y el sueño.

En cambio, para los fumadores y aquellos que disfrutan de una bebida alcohólica con la cena, el estudio mostró que una noche de consumo de nicotina y / o alcohol dentro de las cuatro horas antes de acostarse se asoció a una peor continuidad del sueño que una noche sin estas sustancias, incluso después de controlar por edad, género, obesidad, nivel de educación, tener trabajo / clases al día siguiente y síntomas depresivos, ansiedad y estrés.

La nicotina fue la sustancia más fuertemente asociada con la interrupción del sueño, lo cual es otra razón más para dejar de fumar. Hubo una interacción estadísticamente significativa entre el uso nocturno de nicotina y el insomnio en relación con la duración del sueño. Entre los participantes con insomnio, el uso nocturno de nicotina se asoció con una reducción promedio de 42,47 minutos en la duración del sueño. Los efectos de la nicotina pueden ser particularmente significativos entre las personas con insomnio.

Los resultados de este estudio son especialmente significativos ya que se observaron en personas no seleccionadas por problemas de sueño y que generalmente tenían una alta eficiencia en el mismo. Además, se basaron en datos longitudinales para que las asociaciones pudieran tener en cuenta no solo las diferencias entre las personas, sino también las variaciones dentro de la persona en las exposiciones y covariables, como la edad, la obesidad, el nivel educativo, tener trabajo / clases al día siguiente o una sintomatología de salud mental.

Estos hallazgos respaldan la importancia de las recomendaciones para la salud del sueño que promueven la restricción del uso nocturno de alcohol y nicotina para mejorar la continuidad del sueño.

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