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Cómo actuar para prevenir el suicidio

El psicólogo Jorge López Vallejo analiza los factores que pueden llevar a una persona a suicidarse y las formas de intentar que no ocurra.

La depresión es un problema prevalente en la sociedad y tiene nombre femenino.
Los psicólogos instan a prevenir la conducta suicida en toda la población y no solo en personas que han sido diagnosticadas con algún trastorno mental.
HA

Los intentos de suicidio constituyen hoy en día uno de los problemas de salud pública más acuciantes. Según la Organización Mundial de la Salud, "el suicidio es un acto deliberado con desenlace fatal que es intentado y llevado a cabo por una persona con plena conciencia de las consecuencias definitivas de ese acto". Para médicos, psiquiatras y psicólogos, el reto está en ayudar a los familiares a detectar y prevenir la conducta suicida en toda la población y no solo en personas que han sido diagnosticadas con algún trastorno mental o que han pasado por la consulta del médico. Así lo índica el psicólogo Jorge López Vallejo, quien analiza los factores que pueden llevar a una persona a suicidarse y las formas para intentar prevenirlo.

"El objetivo es que los familiares puedan advertir las señales de alerta verbales y no verbales de la posible conducta suicida", afirma.

A juicio de este especialista, la primera manera de avanzar en el conocimiento del suicidio es "dejar de considerarlo como un tabú o una "conducta moralmente inaceptable, prohibida y castigada, y considerarlo como cualquier otro problema de salud que no debe ser escondido, del que se puede hablar sin sentir vergüenza, para detectar e idear estrategias de prevención".

El miedo es uno de los principales factores que alimentan que el suicidio sea un tabú y cuya principal estrategia, indican los expertos, es la evitación: el ponerse una venda en los ojos frente a los posibles signos de sufrimiento de un familiar. "En algunas familias, entornos sociales, trabajo... solo hay cabida para las emociones positivas y se castiga con la indiferencia cualquier expresión de tristeza por parte de sus miembros, un comportamiento que ejercido de manera sistemática y rígida produce mucho malestar", advierte López Vallejo, quien aconseja al mismo tiempo desterrar algunos mitos para poder ayudar a estas personas:

Preguntar si está pensando en suicidarse incita a hacerlo. Normalmente el miedo impide hacer esta pregunta, pero está demostrado, subraya este psicólogo, que "hablar sobre estos pensamientos disminuye el riesgo de cometer el suicidio porque el mero hecho de preguntar a un familiar sobre sus emociones y pensamientos le hará sentir que nos importa, y con su respuesta estará verbalizando su malestar y podrá aliviar su tensión". En este sentido, los expertos aseguran que la actitud del familiar debe ser la de escuchar y no juzgar ni discutir para minimizar sus ideas. "De esta forma, la persona verá que nos preocupa y que queremos ayudarle", añade. Si la persona expresa su deseo de acabar con su vida nunca lo hará. Desde su experiencia como psicólogo, López Vallejo explica que la mayoría de las personas que se han intentado suicidar lo han comunicado a alguien, "bien con palabras, amenazas, gestos o cambios en su conducta". Por ello, añade: "aunque en ocasiones pueden ser consideradas como una manipulación para obtener algo determinado, estas verbalizaciones hay que tomarlas en serio". La persona que se quiere suicidar no lo dice. Según los expertos, la evidencia muestra que nueve de cada diez personas que se suicidan declaran sus intenciones, dando avisos evidentes de ellas. "Si alguien de nuestra familia amenaza con autolesionarse debemos tomarnos en serio sus palabras y preguntar por ello e intervenir directamente", aconseja López. La mayoría de los suicidas no avisan. El suicidio puede realizarse impulsivamente o planificarse cuidadosamente, pero siempre existen signos directos o indirectos, verbales o no verbales, lo que los psicólogos denominan "pistas de riesgo". Para prevenirlo, "es importante detectar las señales de alerta de riesgo inminente y conocer los factores que aumentan o disminuyen su aparición", destaca este psicólogo. Solo las personas con problemas graves se suicidan. Para cada persona, su problema es el más importante aunque a otro le pueda parecer mínimo. "El suicidio es multicausal, ciertos acontecimientos pueden ser estresantes para una persona y para otra no. Valorar desde nuestra visión, lo que para otros puede ser grave o menos grave, puede llevar a que infravaloremos su dolor", advierte López Vallejo, quien aclara algunas señales de alerta (verbales y no verbales) sobre la presencia de estos pensamientos para tratar de ayudar a la persona que está sufriendo. Desde comentarios y verbalizaciones negativas sobre el daño que están haciendo a sus familiares a comentarios o verbalizaciones realacionados con el acto suicida o la muerte. "Todas estas señales muestran una visión de túnel, viendo solo los aspectos negativos, centrados en errores y fracasos, y obviando las cosas que la persona ha hecho bien. La persona piensa siente que el presente lleno de angustia es el mismo futuro y puede presentar cambios repentinos de conducta, como irritabilidad, ingesta de alcohol en cantidades superiores a las habituales y con una frecuencia inusual, o periodos de calma repentinos cuando previamente ha presentado mucha agitación", explica.Ante la falta de medios o de recursos para ayuda a un familiar o amigo que pueda encontrarse en esta situación, López Vallejo incide en la necesidad de ponerse en contacto con los servicios de salud mental. "El médico y el psicólogo son los especialistas indicados para ayudarle", concluye.

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