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Agua y fruta abundante para combatir el calor

Deshidratación es uno de los principales riesgos de las altas temperaturas, que se combate bebiendo agua y con dieta rica en fibra.

Fruta, verduras y pescado, son los alimentos cuya compra se reduce ante la escasez de presupuesto
Agua y fruta abundante para combatir el calor
ALMOZARA FOTOGRAFIA

El calor veraniego aumenta el riesgo de sufrir una deshidratación y para evitarlo conviene beber una media de dos a tres litros de agua al día, al margen de ingerir abundantes frutas -algunas de las cuales también contienen mucha agua, como el melón o la sandía- y verduras, realizando una dieta liviana ante las altas temperaturas. Esta práctica es recomendable, sobre todo, para las personas mayores, ya que muchas veces no se hidratan correctamente. 

Los días de calor intenso obligan a nuestro cuerpo a un esfuerzo de adaptación para mantener la temperatura corporal normal, ya que se suda más y nuestras venas se dilatan, una situación que se da con especial crudeza cuando existe mucha humedad y sin viento.

El Ministerio de Sanidad aconseja combatir las altas temperaturas con medidas sencillas como beber mucha agua o líquidos (eso sí, evitando las bebidas alcohólicas, café, té o cola y las muy azucaradas); permanecer en lugares frescos; tomar una ducha o un baño; bajar las persianas evitando que el sol entre directamente; evitar el uso de máquinas y aparatos que puedan producir calor en las horas más calurosas; realizar comidas ligeras que le ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, gazpachos o zumos); evitar las actividades en el exterior en las horas más calurosas, sobre todo si son intensas; y, si tiene que permanecer en el exterior, estar a la sombra, usar ropa ligera y de color claro y utilizar un calzado fresco, cómodo y que transpire.

Existen grupos considerados de mayor riesgo ante una ola de calor, además de las personas mayores: los enfermos (que hayan tenido patología cardiovascular, cerebrovascular, respiratoria, renal, neurológica, diabetes...) o medicados (anticolinérgicos, antihistamínicos, fenotiazinas, psicofármacos, diuréticos, betabloqueadores...); personas con facultades mentales disminuidas; niños menores de 4 años y personas con sobrepeso.

Lo más aconsejable es consultar con el médico sobre las medidas suplementarias que debe adoptar cada persona y seguir sus indicaciones, evitando la automedicación. Las personas mayores que viven solas, las personas con facultades mentales disminuidas o incapaces de adoptar medidas protectoras sin ayuda deben ser visitados o controlados al menos una vez al día (mejor dos) por un miembro de la familia, amigo, vecino o por los servicios sanitarios o de cuidados a domicilio, precisan desde Sanidad.

Mientras, en el caso de los niños de 0 a 4 años, conviene asegurarse de que beben mucho líquido, vestirlos con ropas ligeras de tonos claros y no dejarlos nunca solos en automóviles al sol o con las ventanas cerradas.

Las personas que realizan trabajos en el exterior o actividades deportivas intensas deben tratar de no practicarlas durante las horas de máximo calor (desde la mañana hasta que cae la tarde), protegerse del sol y beber abundantemente bebidas que repongan los líquidos y las sales perdidas por el sudor (agua, zumos, frutas, gazpacho, bebidas deportivas o rehidratantes...).

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