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Cartas al director de HERALDO: La sorprendente decisión sobre el Sáhara

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  • Cartas al director
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 28/03/2022 A LAS 05:00
Cientos de personas piden en Zaragoza la autodeterminación del pueblo saharaui
La sorprendente decisión sobre el Sáhara.
Guillermo Mestre

La sorprendente decisión sobre el Sáhara

En 1975, ante la denominada ‘Marcha verde’, España se encontró abandonada por todos.

Debido a ello, y a las circunstancias políticas de nuestro país entonces, hubo que adoptar las decisiones de todos conocidas, frustrándose las posibilidades de una descolonización sin problemas del Sáhara Occidental. Las Naciones Unidas tomaron decisiones encaminadas a resolver el conflicto. Decisiones posteriormente ignoradas por aquellos países con intereses políticos, militares o económicos en la zona. Entre tanto, en España, como es costumbre, se adoptaron políticas ambivalentes en función de intereses coyunturales, ajenos a los verdaderos intereses de España como país, y además parte responsable de la descolonización del Sáhara. Ahora, el Gobierno, al parecer sin mediar consulta con los partidos políticos y por tanto obviando opinión y quizá intereses de los españoles, ha decidido respaldar el proyecto de autonomía del Sáhara diseñado por Marruecos para la antigua colonia española. No se conocen los términos de este sorprendente y repentino acuerdo o cesión. Sin embargo, en política internacional toda negociación entre países soberanos contiene obligaciones por ambas partes. En este caso, se desconoce si hay algún compromiso del Reino Alauita con respecto a sus reivindicaciones contrarias a la historia sobre Ceuta y Melilla, aguas territoriales españolas en Canarias, control efectivo de inmigración clandestina, etc. Hasta ahora solo nos han llegado las burlas de alguna prensa marroquí como respuesta, y la indignación de Argelia acompañada de la llamada a consultas de su embajador. Quizá esta sorprendente decisión del Gobierno se deba a presiones de otros países, que supongo resolverán los problemas que su adopción generará a España.

Moisés del Barrio Esteban. ZARAGOZA

La marcha fúnebre

Por la enorme cristalera de un último piso de un edifico alto se colaban las notas musicales de un piano blanco de cola. Sofiyko, sentada frente al piano, no dejaba de tocar la marcha fúnebre de Brahms. Poseída por la melodía miraba a sus dos hijos con los ojos arrasados en lágrimas. El pequeño, de dos años, el mayor de siete, vestidos con anorak. Las bombas caían frente a su edificio, estallidos de ventanas y balcones se mezclaban con la bella melodía. Sofiyko no dejaba de tocar. Sus lágrimas caían en las teclas blancas y negras. El pequeño de sus hijos, asustado, se le abrazó. Con parsimonia, ella cubrió las teclas del piano blanco. Se puso el anorak, se colgó del hombro su mochila y abrazó a sus hijos. Bajaron por una escalera llena de cascotes. Los soldados esperaban a la salida. Sofiyko, con sus hijos, uno de cada mano, se dejó llevar por un soldado, que podría haber sido su marido, a la fila de otros ciudadanos desesperados, sin rumbo, con miradas ausentes, temblando de frío. Ucrania estalla dejando sus recuerdos, sus casas, su armonía de vida. Sofiyko vuelve la cabeza hacia su hermosa casa. Una lengua de fuego cubre los cristales por los que tantas notas musicales se colaron. Solo queda el recuerdo.

Pilar Valero Capilla. ZARAGOZA

¿Qué es el miedo?

El miedo, según la RAE, es la angustia por un riesgo o daño, real o imaginario. Para mí el miedo son cinco letras. La ‘eme’ parte de la memoria, si algo nos está dando miedo es porque estamos poniéndonos en lo peor, nos estamos imaginando lo peor. La ‘i’ representa la intensidad con la que vivimos los momentos, solemos vivir situaciones que nos aterran por la intensidad que les damos, y a veces se nos olvida que los momentos que tenemos que vivir con mayor intensidad son los que más disfrutamos. La ‘e’ la asocio con la expresión, ya que solemos estar influenciados por cómo expresan sus emociones las personas que nos acompañan e influenciamos a otras con las nuestras, un poco asociado a la empatía. Por ejemplo, si a un niño le da miedo algo, voy a ponerme tranquilo para que no se asuste, aunque me esté dando miedo a mí también. La letra ‘de’ la asocio con la decepción, ya que a veces terminamos decepcionados con nosotros mismos cuando no hacemos las cosas que queremos hacer por miedo al qué dirán, al qué pasará o simplemente por vergüenza. Por último, la ‘o’ de obligación. Sentirme obligada a hacer algo que no me hace ningún bien es algo que asocio al miedo y a la angustia. Cada uno podría elegir cinco palabras distintas, pero si perdemos la memoria nos quedamos con el alma vacía, en cuerpo presente, cosa que acaba haciendo daño a quienes más queremos; la intensidad me recuerda que si no vivo los momentos al máximo, no estoy viviendo de verdad; la expresión y la empatía me recuerdan que no estoy sola, que no depende todo de mí y que no solo me afectan las cosas a mí misma; la decepción es un sentimiento que no me gusta sentir y mucho menos que las personas lo sientan; y la obligación en ciertas situaciones hace que una persona se consuma y se sienta infravalorada. Estas cinco palabras podrían llevarme a muchas situaciones en las que lo que más miedo me da es perder y perderme, llegar a un punto final en el que no he podido hacer nada, en el que no he sido útil, ya que pienso que estamos aquí por algo y para algo. El miedo es no ser, no sentir, no vivir, dejarlo todo sin haber podido ayudar y dejar huella.

Elena Cásedas López. ZARAGOZA

Un aniversario feraz

Los Marianistas cumplen 75 años entre nosotros. Tres cuartos de siglo, que van desde el palacio de Larrinaga hasta las estupendas instalaciones del Canal, educando a generaciones de zaragozanos en un conjunto armónico de valores, actitudes y conocimientos. En sus aulas, campos y actividades extraescolares y pastorales se nos exhortó a sacar lo mejor de nosotros mismos para beneficio de todos, inculcándonos una mirada abierta y reflexiva, un espíritu crítico y unas formas reposadas poco dadas al aspaviento. Se nos ofreció, pero nunca impuso, una forma de ver el mundo que, en vez de a ganar prosélitos, estaba enfocada a transformarlo para mejor y a hacer de nosotros gente de bien. Luego ya, cada uno hizo lo que pudo y si no todos estuvimos a la altura de nuestras expectativas, no es a ellos sino a nosotros a quien debe achacársenos. Paseo por los pabellones donde estudié y los campos en los que jugué hace más de treinta años y me sigo sintiendo acogido como en casa. Cada encuentro con los profesores y hermanos que van quedando de entonces y que han permanecido en el recuerdo como figuras dignas de cariño y agradecimiento, es motivo de celebración. Como lo es el esfuerzo que el colegio hace por renovar su compromiso con Zaragoza trayendo a la ciudad un ciclo de ponencias sobre el presente y el futuro de la educación con figuras de primer orden que no conviene perderse. Les invito a ello.

Andrés Horno Goicoechea. ZARAGOZA

Las cartas al director no deben exceder de 20 líneas (1.500 caracteres) y han de incluir la identificación completa del autor (nombre, apellidos, DNI, dirección y teléfono). HERALDO se reserva el derecho de extractarlas y publicarlas debidamente firmadas.

cartas@heraldo.es

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