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Feliz Año Nuevo

Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 30/12/2021 A LAS 05:00
Feliz Año Nuevo.
Feliz Año Nuevo.
Pixabay

Acostumbramos a desearnos feliz año nuevo con ligereza y confianza. 

Sentimos que el ritual de los buenos deseos conjura las tormentas que acechan. Ahora nos paramos a pensar dos veces antes de dirigirnos los mejores augurios para los doce meses que nos esperan. Antes veíamos el estreno de año como una oportunidad, como un folio en blanco, como un mantel impoluto previo a las manchas, a los cristales rotos de cada celebración. En realidad, nunca sabemos qué nos espera en ese camino ignoto que abre la luz fría de enero. Ahora, hemos aprendido duramente que aguarda la incertidumbre y que acechan las sorpresas desagradables. Pero también sabemos que la resistencia lo puede casi todo. En estos meses nos dijeron, como un mantra, que saldríamos mejores. Y, como tantas otras cosas, no era verdad. No, al menos, del todo ni automáticamente. Enfrentaron a comunidades buenas con otras irresponsables. A jóvenes contra viejos. Nos azuzaron a buscar contagiadores, pese a que la mayoría nos hemos comportado, como en la vieja canción de Jarcha, como gente obediente hasta en la cama, gente que hemos puesto el brazo con alegría y disciplina para que nos vacunen, que solo quiere libertad sin ira y con responsabilidad. Ahora sabemos que deseamos la normalidad sin adjetivos. Ni la antigua ni la nueva. La normalidad que incluye sustos, sobresaltos, alegrías inesperadas. Gestos que pueden salvar, pinchazos que provocan fiebre y palabras que curan. Renuncias anónimas que salvan. La que elegimos, con esperanza y sacrificio, para hacer de verdad un año nuevo y bueno. ¡Feliz 2022!

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