Opinión
Suscríbete

Opinión

¿Refuerzo del bipartidismo?

OPINIÓNACTUALIZADA 29/10/2021 A LAS 05:00
Pedro Sánchez y Pablo Casado.
'¿Refuerzo del bipartidismo''
Ep/Efe

El 40 Congreso del PSOE culminaba hace apenas 12 días con un cierre de filas casi a la búlgara que, como alguien escribió, era el PSOE defendiéndose a sí mismo. 

Los indicadores económicos del futuro inmediato se están oscureciendo, con el recibo de la luz como mascarón de proa, y las encuestas de intención de voto ya castigan a los socialistas. Malos tiempos pues para discutir y exhibir las diferencias que pudiera haber entre las familias del PSOE y momento adecuado para cobijarse bajo la gran y protectora capa de la socialdemocracia, donde sí caben desde Felipe González a los jóvenes de las Juventudes y sus clásicas mociones para pedir la república.

Unos días antes, en la misma ciudad, el Partido Popular exhibía su propio músculo y, pese al conato de protagonismo de Ayuso, Casado salía del coso valenciano como un líder que, como otros que hemos conocido en su misma situación de expectante, tendrá el carisma del que ahora adolece si consigue ser presidente del Gobierno.

Así, los dos grandes partidos españoles han recordado este mes de octubre que son eso, dos grandes partidos, con una larga historia detrás y con una gran capacidad para, cuando parece que van a tocar fondo, resurgir y asegurar la continuidad. Por eso, ante el difícil invierno que se nos viene, los dos se han abrigado para reivindicarse como anclas del sistema y reforzarse ante los colaterales. En el caso del PP, del Vox de Abascal, cuyos ‘revivals’ ante temas ya resueltos ahuyentan y horrorizan al votante moderado. Y en el del PSOE, de unos socios que están en plena definición del liderazgo futuro, lo que provoca las últimas teatratizaciones.

Si hace unos años eran los dos partidos los que sufrían el castigo de los electores (ganado a pulso), ahora parece que son los partidos surgidos al calor de esa erosión los que padecen. A todos les une haber sido lanzados con unos hiperliderazgos de mucho más tamaño que las estructuras que los sustentan. Obvio es en el caso de Ciudadanos, que no tiene fácil ser relevante tras la huida su líder, o de Podemos, que tras el salto de la valla de mayo de Iglesias, tienen que reagruparse en torno a una nueva líder, que va a tener que bregar con demasiados grupúsculos muy adictos a los matices y a matar por ellos.

Un mejor entendimiento entre los dos grandes partidos, que afortunadamente
ya hemos visto andante con la renovación de algunos órganos
constitucionales, evitaría algunos sufrimientos 

En resumen, guste o no, tras cuarenta años de democracia, hemos visto que, en España, a las organizaciones les va mejor que a las personas y que el bipartidismo se está reforzando. No faltan observadores que, ya puestos, reclaman imitar a los alemanes, donde la gran colación no ha castigado a los socialdemócratas por su apoyo a Merkel. Antes bien, los electores han facilitado el gobierno al que era su ministro de Economía y líder socialdemócrata, cuando la gran líder conservadora alemana ha dado el paso atrás.

En España, el Gobierno tiene por delante unos meses especialmente complicados, como atestigua el viaje urgente de la ministra Ribera a Argel. Y negociaciones de presupuestos y cumplimiento de las condiciones que, nos gusten o no, pone la Unión Europea a la entrega de los fondos Next para la recuperación económica.

Un mejor entendimiento entre los dos grandes partidos, que afortunadamente ya hemos visto andante con la renovación de algunos órganos constitucionales, evitaría algunos sufrimientos. Por ejemplo, la abstención del PSOE ante los presupuestos de Andalucía nos evitaría, a andaluces en concreto y a españoles en general, sonrojarnos por las exigencias de Vox. Podría ser el primer paso para, en los presupuestos nacionales, ahorrarnos las enésimas concesiones a los nacionalistas. Esas que hacen que fructifiquen nuevos partidos, ahora desde los territorios postergados, hartos de que siempre ganen los mismos.

Ya sabrán que Mariano Rajoy saca un nuevo libro, ‘La política para adultos’, con tres conceptos que suscribirían todos los que han ocupado la presidencia del Gobierno y miles de españoles: principio de realidad, contención y responsabilidad. Nos hacen falta.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión