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El otoño del descontento

Por
  • Manuel Mostaza Barrios
OPINIÓNACTUALIZADA 27/10/2021 A LAS 05:00
Foto de archivo de Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Yolanda Díaz en el Congreso
'El otoño del descontento'
Efe

Volvemos al final de la primavera y el Partido Popular vuelve a estar instalado con comodidad en la cabeza de la tabla - es el partido con mayor fidelidad de voto-, con un PSOE lejos de la primera posición, y con un horizonte lleno de nubarrones. 

Tanto es así, que el único brote verde para el gobierno es la tímida subida de la formación liderada por la vicepresidenta Yolanda Díaz. Además, la ferrolana aparece como más valorada por los electores -sea cual sea su ubicación ideológica- que el presidente Sánchez. El desafío para los socialistas se encuentra ahora mismo a su izquierda en tanto que las dos alternativas en las que se mueven los morados son peligrosas: con Podemos hundido no va a tener apoyo parlamentario para repetir gobierno, pero con una formación demasiado viva peligra su crecimiento electoral, sobre todo si la gallega es capaz de articular un espacio político transversal que amplíe su base electoral.

Los problemas se le acumulan al gobierno porque algunas de las medidas que se ha comprometido a implantar no son compartidas por los ciudadanos: la oposición a los peajes generalizados es transversal entre los votantes de todos los partidos. El resto de las medidas que el gobierno ha puesto sobre la mesa tampoco cuentan con el aval ciudadano: solo los votantes de Unidas Podemos creen que la limitación del precio de los alquileres contribuirá a facilitar el acceso a la vivienda y, por si esto fuera poco, dos de cada tres españoles creen que el 'bono cultural' para los jóvenes es una medida electoralista que no persigue el interés general. Ni siquiera el reciente congreso celebrado por los socialistas en Valencia ofrece buenas perspectivas. Pese al esfuerzo de la organización por generar una narrativa de euforia en torno al cónclave, cuatro de cada cinco españoles creen que se mantienen las diferencias entre los líderes socialistas y que el partido está lejos de permanecer unido.

En cualquier caso, la gran baza de los socialistas ante sus rivales morados sigue siendo la misma que hace unos meses: su implantación territorial está muy lejos de cualquier otra formación política a su izquierda. Pese a que ahora los gurús les den su bendición, esos supuestos Frente Amplios no sirven, en los sistemas parlamentarios, más que para entretenimiento para politólogos. No olvide nunca, lector, que en unas elecciones generales usted no vota al presidente del gobierno…  

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