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La sexta ola y las ‘no fiestas’

OPINIÓNACTUALIZADA 29/08/2021 A LAS 05:00
Aunque algunos no se den cuenta, el virus sigue siendo muy peligroso.
Aunque algunos no se den cuenta, el virus sigue siendo muy peligroso.
José Miguel Marco

Algunos han decidido que ya basta de covid. Han concluido tras año y medio de penurias que el virus solo es una bala en la ruleta rusa de la vida. 

Si toca, toca, y probablemente no sucederá nada que no pueda resolverse en unos días: fiebre, tos, poca cosa. Para estos representantes máximos de la insolidaridad, juntarse por la noche a beber en manada es, ante todo, una diversión, un jolgorio, una demostración de que no hay nada que no puedan frenar las ganas de normalidad. ¿La gatera? Déjeme usted en paz, por favor. En efecto, poco le importa a esta gente de mucho alcohol y escasa edad, lo que le pase al vecino, sin detenerse ni siquiera a pensar entre cubata compartido sin mascarilla que la covid es un monstruo que se multiplica hasta golpear donde menos se espera. HERALDO publicó esta semana una de esas noticias que estremecen. Entre contagios, porcentajes de ingresos en ucis, hospitalizados e incidencias, a un periodista se le ocurrió la tarea de contar muertos. Solo en el mes de agosto han fallecido en Aragón 135 personas debido a la covid, una cifra escalofriante que obligaría a reflexionar a cualquier ciudadano antes de sumarse a la enésima fiesta de verano sin restricciones. Desde ese punto de vista, el respaldo a las decisiones sanitarias debe acompañarse con un comportamiento sensato en medio de una sexta ola que se resiste a dejarnos. Por ejemplo, no entra en los parámetros de la normalidad que algunos cuidadores de mayores en las residencias se acojan a su derecho a no vacunarse pese a estar en contacto directo y diario con quienes son el colectivo más vulnerable. O la manera, equivocada, de algunos de nuestros políticos de ir desgranando las actividades de las fiestas como si la covid fuera simplemente una terca molestia.

Si la evolución de la pandemia no cambia de modo radical, el próximo día 2 la DGA anunciará por segundo año la imposibilidad de celebrar las fiestas del Pilar. El Ayuntamiento ya ha remarcado, como en 2020, que lógicamente acatará la decisión sanitaria. Y a esperar a la onda sísmica de las ‘no fiestas’. Ahí reside el peligro.

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