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‘Patria o muerte’ o ‘Patria y vida’

OPINIÓNACTUALIZADA 17/07/2021 A LAS 05:00
Cuba libre
‘Patria o muerte’ o ‘Patria y vida’
Krisis'21

En 1991, la dictadura cubana murió a causa de un colapso, pero todavía sigue sin enterrar.

Sufrió "castroenteritis", según escribió Guillermo Cabrera Infante en su libro ‘Mea Cuba’. La URSS había desaparecido de repente y la isla caribeña se quedó sin su abastecedor de productos a precio subvencionado. A toda prisa se abrió a los turistas y sus dólares mientras en las calles y las desvencijadas carreteras se percibía un alarmante deterioro de las condiciones de vida. Las bicicletas chinas sustituían a los automóviles rusos y checos; los bueyes, a los tractores; se cortaba la electricidad varias horas al día en las viviendas y hasta los diarios disminuían su tirada por la falta de papel. Alojarse en un hotel mítico como el Habana Libre, el viejo Hilton, era dar un salto en el tiempo para dormir en un maltrecho edificio al que no se le había hecho ninguna reforma desde 1961, ni siquiera una mano de pintura.

La revolución se desaceleró y empezó a marchar con la pesadez de las bicis chinas. Sin embargo, muchos cubanos mantenían la fe castrista porque no comparaban sus condiciones de vida con las de Occidente, como hicieron los europeos del Este, sino con las de Latinoamérica. Los que se irritaban ante las cartillas de racionamiento y la escasez de los productos más necesarios se conformaban con hacer chistes a costa de su situación. Uno de los más populares era aquel en el que Fidel Castro, preocupado por el futuro de su país, recurre a una sesión de espiritismo para invocar a su madre muerta.

—Madre, ¿estará el pueblo conmigo este año? —le pregunta el presidente al espíritu.

—Si, hijo mío. Estará contigo, no te inquietes.

—Y el año próximo, ¿seguirá conmigo todavía?

—No, hijo mío —le responde el espíritu—. En 1992, todos estarán conmigo.

En 1959, Fidel Castro acabó con la dictadura del general Batista al grito de ‘Patria o muerte’

A partir de 1993, tras el síncope del bloque soviético, la isla inició una tímida apertura económica "para salvar el proyecto revolucionario". Fidel, descendiente de un inmigrante español, mantenía todavía el respaldo de buena parte de la población. Pero, con el correr de los años, se fue confirmando que la revolución devora a sus propios hijos y el comandante fue acabando con sus antiguos colaboradores cuando le acusaron de haber creado una dictadura personal. El régimen fue aislándose progresivamente y la estrella de los ‘barbudos’ fue apagándose. Una vez más quedó demostrado que la dictadura del proletariado es, en su esencia, una dictadura más.

En 2012, los subsidios de Venezuela aún mantenían fresco al cadáver del castrismo y los cubanos también recurrían al chiste para reírse de sus penurias: Mueren de repente Putin, Obama y Fidel. Van al infierno y pactan con el demonio. "Te pagaremos lo que quieras, pero tenemos que telefonear al reino de los vivos". El ruso charla solo unos segundos, pero le cobran millones de dólares. Lo mismo sucede con Obama. Fidel promete ser breve, pero habla durante horas. «¿Cuánto te debo, hermano?», pregunta al colgar. "Un dólar", responde el diablo. Ante las protestas de Putin y Obama, el demonio responde. "Él llamó a Cuba, y de infierno a infierno es tarifa de llamada local".

Sesenta años más tarde, muchos cubanos salen a la calle para mostrar su hartazgo y enterrar de una vez la autocracia castrista con un nuevo lema: ‘Patria y vida’

En 2021, tras morir Fidel y retirarse Raúl, el régimen intenta sobrevivir sin los hermanos Castro. Los nuevos dirigentes ya no cuentan con la legitimidad ‘histórica’ para enmascarar sus fracasos. Por eso, la peor crisis económica que la isla ha visto en treinta años ha sacado a un sector de la población a la calle. ¿Las causas? Varias: las fallidas políticas de planificación económica comunista, el sempiterno desabastecimiento, el enfrentamiento abierto con Estados Unidos y, como puntilla, el desmoronamiento del turismo a causa de la pandemia.

Los apagones han vuelto a la Perla del Caribe, como hace tres décadas, cuando el desmoronamiento soviético dejó a la isla sin combustible. Sobrevive, eso sí, el sentido del humor. El último chiste que se cuenta en los corrillos dice así: Si estas deprimido, estás viviendo en el pasado; si estás ansioso, estás viviendo en el futuro; si estás en paz, estás viviendo en el presente; si estás sin luz, sin agua, sin gas… es que estás viviendo en Cuba.

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