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España 5G

OPINIÓNACTUALIZADA 22/02/2021 A LAS 09:51
Acto de homenaje a la División Azul en Madrid
'España 5G'
Efe

Era una mañana de noviembre. De esas que insultan al invierno que se avecina porque hace el sol justo para tener calor con jersey pero sin atreverte a quitártelo. Estaba tomándome un café y leyendo el periódico en la plaza de los Ramales de Madrid, al lado de la plaza de Oriente, y sin prestar demasiada atención a mi entorno. Fue cuando levanté la vista y, de repente, me vi rodeado de camisas azules y boinas rojas. Corrí a mirar la portada del periódico para asegurarme de que no estaba en algún momento entre 1936 y 1975. Y no, la fecha era la misma con la que había salido esa mañana de casa pero la estampa que me rodeaba era gris, anacrónica y hasta pintoresca: el carnaval pseudopatriota se cruzaba con japoneses con la cámara colgada en una mezcla ‘turistofranquista’ a la que solo le faltaba una bailaora zapateando y pegando tiros al aire.

De eso hará algo más de cinco años pero hace apenas una semana, en la capital de España se volvió a celebrar una manifestación en homenaje a la División Azul donde se oyeron perlas del tipo: "Es nuestra suprema obligación luchar por España, luchar por Europa, ahora débil y liquidada por el enemigo. El enemigo siempre va a ser el mismo, aunque con distintas máscaras: el judío". Vamos, que a la España democrática, algo agotada del modelo de la Transición pero por fortuna parlamentaria y constitucional, le están instalando el 5G en algunas ciudades sin que todavía nos hayamos quitado la losa no ya del franquismo sino también del antisemitismo. Sin duda, la modernidad está resultando algo compleja en nuestro país, tantas veces contradictorio al punto de forzar en exceso la normalidad de nuevas corrientes sociales sin que seamos capaces de librarnos del orgullo público de los que no creen en la democracia.

La intención de incluir como delito en el Código Penal la apología y exaltación del franquismo, objetivo del PSOE, abre sobre esta cuestión el delicado tema de qué debe primar: ¿la libertad de expresión o la prohibición de apologías de regímenes criminales? Tenemos ejemplos como Italia, donde con una ley prohibicionista se suele primar el derecho a expresarse. Y es que atajar en Tribunales los vicios de la ignorancia siempre suele resultar infructuoso. La solución parece clara y se llama educación.

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