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Una Navidad especial

Por
  • Heraldo de Aragón
OPINIÓNACTUALIZADA 25/11/2020 A LAS 02:00
El árbol de Navidad ya ha empezado a colocarse en la plaza López Allué.
El árbol de Navidad ya ha empezado a colocarse en la plaza López Allué.
Pablo Segura

El borrador del plan que el Gobierno prepara para la Navidad incluye la limitación de reuniones a un máximo de seis personas y un toque de queda hasta la una de la madrugada en Nochebuena y Nochevieja. Propone también limitar al máximo los desplazamientos, tanto en el territorio nacional como fuera del país, pero no impone confinamientos territoriales, que dependen de las autonomías. Son medidas exigentes para una sociedad, como la española, tan acostumbrada a celebrar las fiestas en familia y con los amigos. Pero la alternativa es una nueva recaída en las trágicas cifras de muertes y contagios. Aunque las restricciones son muy penosas en las fechas navideñas, deben valorarse por el bien de todos.

Aragón, como el resto de España y de Europa, está consiguiendo doblegar la curva de contagios por la covid-19. Con mucho esfuerzo por parte de casi todos, las restricciones impuestas a la movilidad y a las interacciones sociales están dando frutos. Aun así, el Ministerio de Sanidad notificó ayer mismo la muerte de otras 537 personas en 24 horas, lo que supone un nuevo máximo de fallecimientos diarios durante la segunda ola. Por ello no cabe bajar la guardia. No se puede cometer el error de que el freno de los casos registrados que se está consiguiendo y el optimismo generado por los anuncios sobre las vacunas relajen las medidas de protección.

La ciudadanía está cansada de las limitaciones horarias y de movimientos. Además, muchos empresarios y autónomos ven peligrar sus negocios. Es lógico, pues, que todos ansíen poder volver a la plena normalidad. Sin embargo, hay que hacer el esfuerzo por pasar la Navidad con el menor contacto social posible. España vivirá en enero una tercera oleada epidémica, que será la cuarta en Aragón, si los gobiernos vuelven a fallar en la prevención, como ocurrió en verano, cuando no se supo anticipar la actual.

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