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Opinión

el meridiano

Castillos de Aragón

OPINIÓNACTUALIZADA 14/10/2020 A LAS 01:00
Aspecto actual del castillo, con restos de sus torreones y líneas defensivas. La fortaleza se hunde.
Aspecto actual del castillo, con restos de sus torreones y líneas defensivas.
Heraldo

Algunos métodos con los que han funcionado, al menos en el pasado, los responsables de Patrimonio del Estado resultan sencillamente esperpénticos. Castillos y bienes patrimoniales se ponían a la venta, con el fin de sacar la Administración algo de dinero y, también, para desentenderse de toda responsabilidad de futuro si se producía un mayor deterioro.

Nos encontramos por castillos y fortalezas vendidos por cuatro perras, no hace demasiado tiempo, a particulares que, en la mayoría de los casos, no tenían relación ni con los pueblos donde estaban los edificios ni siquiera con Aragón.

El Ayuntamiento de Aliaga se propone recuperar su castillo, antes de que el deterioro sea definitivo. Lo primero ha sido localizar a sus propietarios, residentes en Cataluña y herederos de quienes lo compraron al Estado en 1972 por 120.000 pesetas. A los propietarios ya les han enviado el expediente de ruina del edificio.

La idea es rehabilitarlo con fines turísticos, buscando recuperar la historia de Aliaga. El alcalde, Sergio Uche, explicaba a HERALDO que la fortaleza se derrumba poco a poco, por lo que, independientemente del acuerdo al que se llegue con los propietarios, el municipio ha empezado a solicitar ayuda a los gobiernos central y autonómico.

Un castillo que está declarado Bien de Interés Cultural y cuya restauración será, sin duda, costosa. Es fácil compartir la perplejidad del alcalde por el hecho de que en los años setenta los responsables de Patrimonio del Estado sacaran a subasta el castillo sin consultar antes al Ayuntamiento.

Viendo el aspecto actual del castillo, aún se llega a tiempo de intentar su restauración. Otros de la región tuvieron peor suerte. La invasión francesa y las guerras carlistas los dejaron casi destruidos del todo. Es el caso de Calanda. Casi nada quedó del castillo porque los bandos en guerra se encargaron de no dejar piedra sobre piedra para que no sirviera a los contrarios. Así llegó hasta nuestros días, después de haber albergado en su suelo las escuelas locales. Tras su desaparición, el Ayuntamiento de entonces adecentó el terreno. Este verano el Ayuntamiento ha dado otro empujón con una subvención del Fondo de Inversiones de Teruel, con la idea de que sea un incentivo para la recuperación del patrimonio municipal.

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