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Poetas sociales

OPINIÓNACTUALIZADA 08/10/2020 A LAS 01:00
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'Poetas sociales'
Krisis'20

La encíclica ‘Fratelli tutti. Sobre la fraternidad y la amistad social’ del papa Francisco se hizo pública el pasado día 4 de octubre. La versión española tiene casi cien páginas y está disponible en internet, donde es fácil de encontrar. El texto está dividido en ocho capítulos junto a una breve introducción y una oración final. Los títulos en su conjunto muestran una visión del enfoque del texto.

Comienza con el capítulo ‘Las sombras de un mundo cerrado’, que no pretende ser solo una descripción sin más de la realidad. Para ello encadena una serie de apartados que inicia con los ‘Sueños que se rompen en pedazos’, y sigue con ‘El fin de la conciencia histórica’, ‘Sin un proyecto para todos’, ‘El descarte mundial’, ‘Derechos humanos no suficientemente universales’, ‘Conflicto y miedo’, ‘Globalización y progreso sin un rumbo común’, ‘Las pandemias y los flagelos de la historia’, ‘Sin dignidad humana en las fronteras’, ‘La ilusión de la comunicación’, ‘Agresividad sin pudor’, ‘Información sin sabiduría’, ‘Sometimientos y autodesprecios’, hasta llegar a dos párrafos dedicados a la ‘Esperanza’.

‘Fratelli tutti’ analiza las sombras del mundo actual y señala ideas y actitudes para iluminar el camino que conduzca a una efectiva hermandad universal.

Así conecta con el segundo capítulo, ‘Un extraño en el camino’. Ahí recurre al evangelio de Lucas (10,25-37), la parábola del buen samaritano, desde donde construye un argumento para concluir con ‘La interpelación del forastero’, donde dice: "A veces me asombra que, […], a la Iglesia le haya llevado tanto tiempo condenar contundentemente la esclavitud y diversas formas de violencia. Hoy, con el desarrollo de la espiritualidad y de la teología, no tenemos excusas. Sin embargo, todavía hay quienes parecen sentirse alentados o al menos autorizados por su fe para sostener diversas formas de nacionalismos cerrados y violentos, actitudes xenófobas, desprecios e incluso maltratos hacia los que son diferentes" (§86).

En el capítulo tercero, ‘Pensar y gestar un mundo abierto’, comienza enfatizando la entrega a los demás, pues "nadie puede experimentar el valor de vivir sin rostros concretos a quienes amar" (§87), hilando un argumento construido desde ‘El valor único del amor’ y los derechos que articulan una lógica que brota de la inalienable dignidad humana. Así pasa al capítulo cuarto, ‘Un corazón abierto al mundo entero’, que parte de "la afirmación de que todos los seres humanos somos hermanos y hermanas". Para entrar en ‘El límite de las fronteras’, ‘Las ofrendas recíprocas’, ‘El fecundo intercambio’, ‘Gratuidad que acoge’, ‘Local y universal’, ‘El sabor local’, ‘El horizonte universal’, ‘Desde la propia región’. Y dice, "hoy ningún Estado nacional aislado está en condiciones de asegurar el bien común de su propia población" (§153).

En el capítulo quinto reclama ‘La mejor política’, donde revisa ‘Populismos y liberalismos’, y el papel del amor en la política, un ‘Amor que integra y reúne’. En el sexto, ‘Diálogo y amistad social’, teje bien común, consenso, verdad y apuesta por "recuperar la amabilidad", que "no es un detalle menor ni una actitud superficial o burguesa. Puesto que supone valoración y respeto, cuando se hace cultura en una sociedad transfigura profundamente el estilo de vida" (§224). En el séptimo, ‘Caminos de reencuentro’, revisa y traba nociones como verdad, paz, inequidad, conflicto, perdón, memoria, olvido, oponiéndose radicalmente a la guerra y la pena de muerte. El último capítulo, octavo, ‘Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo’, recalca ‘La identidad cristiana’, rechaza la violencia que brota de la religión terminando con un ‘Llamamiento’ a la fraternidad universal. Algo que no es esencialmente nuevo, pero que seguro que levantará más de una ampolla. Por ejemplo, en quienes idolatran la propiedad privada y el poder o quienes usan la política como instrumento para dominar y no para construir el bien común.

Hay mucho para leer y para pensar. Y para llevar a la práctica.

Es una encíclica con mucho para leer, pensar e ir más allá. Como cuando habla de quienes actúan como "poetas sociales" (§169) trabajando por alcanzar el "desarrollo humano integral". No son ideas nuevas, sin embargo animan a llevar a la práctica lo que se dice. Que no es poco.

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