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Un gobierno desnortado

OPINIÓNACTUALIZADA 27/09/2020 A LAS 02:00
La vicepresidenta Carmen Calvo, con la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua.
La vicepresidenta Carmen Calvo, con la portavoz de Bildu, Mertxe Aizpurua.
E. P.

No se recuerda desde la Transición que un gobierno se hubiera rendido de una manera tan flagrante a las pulsiones independentistas y a las veleidades de su socio. La serie de despropósitos acumulados en la última semana revela que el precio que está dispuesto a pagar Sánchez para aprobar los Presupuestos es tan alto que pone en peligro el propio entramado constitucional. La insólita estrategia desplegada desde la Moncloa para que Iglesias ejerciera de muñidor de los acuerdos con ERC y Bildu quedó incluso ensombrecida por una serie de acciones asombrosas, inéditas, que invitan a reflexionar sobre el verdadero interés del presidente del Gobierno en buscar el consenso desde la moderación. Sánchez ha dinamitado cualquier puente con Ciudadanos y con el PP al escoger el camino más fácil y peligroso: el mismo que le condujo a superar la sesión de investidura en enero: abrazarse a ERC y a Bildu le ha conducido a iniciar el proceso para el indulto a los presos del procés; a acercar al País Vasco a los presos etarras, a que la vicepresidenta del Ejecutivo se fotografíe orgullosa con una portavoz condenada a un año de prisión por apología del terrorismo. La guinda la ha puesto la Moncloa al vetar la presencia del Rey en un acto oficial en Barcelona, un hecho intolerable que ataca la propia esencia constitucional. El uso político y partidista de la agencia de la Casa del Rey evidencia la deriva por la que transita un gobierno que prefiere contentar a un condenado por sedición antes que respaldar a un jefe del Estado que nos representa a todos.

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