Despliega el menú
Opinión

Opinión

Acuerdo en Europa

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 21/07/2020 A LAS 10:12
Un momento de la reunión de ayer en Bruselas.
Un momento de la reunión de ayer en Bruselas.
Francisco Seco / Efe

Tras una cumbre inusualmente larga, los líderes europeos han dado vía libre esta madrugada al nuevo presupuesto de la Unión y, sobre todo, al fondo para la recuperación económica. El acuerdo reduce las expectativas iniciales, pero así y todo debería proporcionar un potente instrumento para ayudar a los países más afectados por la pandemia, como España, a salir de la crisis y a reforzar su estructura económica. Y puede suponer un paso significativo en la construcción europea.

Los cuatro días de intensas negociaciones que han sido necesarios dan una idea de lo complicado que resultaba un acuerdo que puede ser histórico, pues supone un cambio de perspectiva hacia una política más solidaria, con la creación incluso de una deuda pública europea, en cierto modo ‘federal’, como instrumento de financiación. No obstante, ha sido imposible contrarrestar totalmente la dura oposición al fondo de recuperación sostenida por un grupo de cuatro países pequeños pero ricos. Los Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Austria, apenas suponen el 10% de la población de la Unión, pero su obstinación ha estado a punto de hacer descarrilar una iniciativa que es imprescindible para que Europa supere el trauma económico y social provocado por la pandemia. 

Los recortes en las ayudas directas y los controles que se han introducido en el acuerdo afectan a las expectativas iniciales de países como España, pero no deben impedir que el fondo se convierta en un apoyo esencial para el relanzamiento de la economía y en un incentivo para realizar reformas y cambios en la estructura productiva española que son muy necesarios. Si los recelos que suscitan en el norte de Europa los dejes radicales presentes en gobiernos como el español o el italiano han tenido una parte en la dureza de las negociaciones, lo importante en adelante será fomentar, a partir de la moderación, una confianza que tiene que estar en la base de las políticas de solidaridad intraeuropeas.

Etiquetas