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Opinión

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Futuro quebradizo y deuda

Por
  • Francisco José Serón Arbeloa
OPINIÓNACTUALIZADA 27/06/2020 A LAS 02:00
El importe de deuda para ser incluido en la lista de morosos pasa a 600.000 euros.
'Futuro quebradizo y deuda'.
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Todas las sociedades humanas se caracterizan por ser complejas, interdependientes, y desenvolverse en entornos de incertidumbre, adversidad y cambio acelerado. Además están afectadas por deficiencias internas como pueden ser: los defectos en su diseño y componentes; los errores en la implementación o funcionamiento; las carencias de mantenimiento… o elementos provenientes del entorno externo como interferencias o perturbaciones. La factibilidad en el tiempo de cualquier sociedad se pone de manifiesto por su capacidad para sobrevivir en las crisis graves.

La mayoría de las sociedades de corte contemporáneo fueron construidas para trabajar en ambientes estables, seguros, duraderos, confiables y cómodos, pero actualmente se ha vuelto a poner de manifiesto que vivimos en un ambiente hostil, que está sometido a cambios constantes, que comprometen los atributos de seguridad y bienestar de muchos de sus integrantes.

Muchos sistemas adaptativos complejos conforme evolucionan avanzan a través de ciclos que se caracterizan por estados de: crecimiento, en los que hay recursos disponibles para su desarrollo, y bastante flexibilidad; mantenimiento, estado en el que se alcanza la máxima capacidad, y se invierte más en la conservación y menos en el crecimiento, y hay más dificultades para responder a las perturbaciones; tercera fase, en la que las perturbaciones provocan que el sistema tienda a entrar en crisis de manera rápida y desordenada; y finalmente, si se alcanza, viene la reorganización, en la cual el sistema tiende a llegar a un nuevo equilibrio en un régimen estable, normalmente distinto.

Para que se pueda producir la última fase, el sistema debe caracterizarse por una suficiente resiliencia, entendida en este contexto como la capacidad del sistema para resistirse al cambio producido por una perturbación, o mantenerse funcionando a pesar de la perturbación, o su capacidad de recobrarse sin sufrir un cambio irreversible. La medida de esa robustez del sistema es la velocidad a la cual se vuelve al equilibrio. Características esenciales de esa capacidad adaptativa son que el sistema sea diverso, tenga cierta capacidad regenerativa, y en su diseño existan redundancia y modularidad. Además, en el caso de tratarse de sociedades humanas, hay que añadir cultura, liderazgo, visión de futuro, capacidad de transformación y de asunción de riesgo, y considerar que a veces hay que aceptar pasar a ser otro sistema distinto del original, cuando un sistema ya estable se considera indeseable.

Por si no ha quedado claro, no hay que confundir estabilidad, eficiencia y buen funcionamiento con robustez o resiliencia, las primeras buscan la obtención de una respuesta constante y con un mínimo de errores, mientras que las otras buscan que los sistemas tengan la capacidad de resistir perturbaciones en un ambiente de cambios dinámicos, y sean capaces de evolucionar.

Las futuras sociedades deberán aceptar el hecho de que el sistema siempre será imperfecto, y habrá que pensar cómo conseguir que sean aceptablemente robustas. Para ello, necesitaremos estructuras institucionales importantes dedicadas al estudio de intentar entender cómo funciona el mundo. Y en el caso de que consigamos que existan, que estos niveles se logren a un mínimo coste, sea este de energía, poder, trabajo, tamaño, diseño o dinero.

Terminaré diciendo que el endeudamiento no es el camino para alcanzar la robustez, por el contrario fragiliza el sistema. Los casos de éxito de sistemas endeudados son altamente improbables, o lo que es lo mismo, cisnes negros. Como dijeron George Bernard Shaw (1856-1950),"las deudas son como cualquier otra trampa en la que es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir", y Richard Lamm (1935), "las Navidades son la época en que los niños le dicen lo que quieren a Santa Claus y los adultos lo pagan. Los déficits son las épocas en que los adultos le dicen al Gobierno lo que quieren y los niños lo pagan".

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