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Opinión

la rotonda

Energía… para Madrid

ACTUALIZADA 28/02/2020 A LAS 02:00
Aerogeneradores instalados en Muniesa por Enel Green Power, que ha montado trece parques en Aragón en 2019.
Aerogeneradores instalados en Muniesa.
Endesa

Las temperaturas de febrero han provocado una espectacular y anticipada eclosión de los almendros y han invitado a mirar el paisaje. De paso, nos ha obligado a ver que, más allá de los árboles, el horizonte está plagado de parques eólicos o de placas fotovoltaicas... en funcionamiento, en obras o proyectados.

Es nuestra apuesta por las energías renovables. Y el fin es tan noble que todo son facilidades… especialmente en la España vacía. De hecho, Aragón está entre las cinco comunidades líderes en parques eólicos construidos o en proyecto y va a ser, una vez más, gran exportadora de energía. Lo es con la hidráulica, lo ha sido con el carbón y se va a mantener en el ‘top’ con las energías limpias.

Cumpliremos sobradamente las expectativas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Al menos en su primer cometido. Ayer, representantes de este ministerio se reunían con entidades y organismos afectados por el cierre de la Térmica de Andorra, e iniciaban el proceso para elaborar el Convenio de Transición Justa para Aragón, que compense el amargo fin de la minería. La mesa técnica va a trabajar en comunicaciones, aprovechamientos hídricos, reindustrialización o turismo. En otoño se verá si con soluciones justas o no.

Lo que el flamante ministerio tiene difícil es el reto demográfico si no ofrece medidas radicales frente a la deslocalización. Pueden serlo las bonificaciones fiscales para empresas y residentes. Si las tienen las islas –y Madrid a su manera–, ¿por qué no nuestros desiertos? También otra que sería ‘justa’ de verdad y que apenas se nombra: los primeros beneficiados de las nuevas energías deben ser los habitantes de donde se generan. No se trata solo de puestos de trabajo, pues ya se sabe que, una vez arrancan, apenas necesitan pequeñas brigadas de mantenimiento que van y vienen.

En el impulso a las renovables ha primado la sustitución rápida de las obsoletas. El proceso recuerda a la masiva construcción de viviendas en los años 50 y 60 para cobijar a los miles de inmigrantes que llegaban desde el campo a las ciudades. El urbanismo, con su reparto de cargas y beneficios, vino mucho después, asociaciones de vecinos mediante.

En el caso que nos ocupa, se echa en falta una planificación que proteja espacios, como demandan justamente los empresarios turísticos del Matarraña, Albarracín y el Maestrazgo. También, medidas que eviten agravios en las compensaciones. Por un lado, entre municipios: cada empresa retribuye diferente. Por otro, entre afectados. Las leyes urbanísticas nos han enseñado que la unidad de actuación más justa incluye toda la superficie donde se interviene, y la compensación se basa en el tamaño de los terrenos aportados, no en si en tu parcela cae molino (o edificio de viviendas), camino (o calle) o cable (o infraestructuras). Y, finalmente, que, más allá de los impuestos para el municipio, se prime a la población que vive y cuida el foco de la generación, que usufructúan otros.

Un gran experto en despoblación, el catedrático Vicente Pinilla, explica que, hasta que se impuso la tarifa única de electricidad, el precio de la energía se establecía en función de la distancia al lugar de producción. Eso hizo que, por ejemplo, Sabiñánigo se convirtiera en un gran polo industrial. Eran tiempos en los que, además, se perdía mucha energía en el transporte y estar lejos del origen resultaba muy caro. Los expertos dirán que hoy es imposible una tarificación así. Yo lo dejaría en muy difícil. Ampliemos el foco. Según datos de KPMG, en 2019 hubo en España 63 transacciones de renovables por 23.067 millones de euros, un 14% más que el año anterior; se están batiendo récords de compraventas de parques, "en fase de operación o de desarrollo", y son objeto de deseo de todo tipo de inversores. A la vez, la EPA ha revelado que el 85% del empleo creado en el último cuatrimestre del año pasado se alumbró en Madrid, comunidad que ni aparece en los rankings de generadoras de renovables. Esto sí que resulta injusto para empresas y particulares de la España del reto demográfico.

Como nada es gratis, yo, si estuviera en la mesa técnica, para empezar, además de internet de primera pediría energía muuuyyy bonificada para las empresas. Y luego, todo lo demás.

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