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Una mesa de deslealtades

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  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 27/02/2020 A LAS 02:00
Sánchez y Torra en la primera reunión de la mesa de diálogo sobre Cataluña
Sánchez y Torra en la primera reunión de la mesa de diálogo sobre Cataluña
Agencias

Pedro Sánchez y los independentistas catalanes han puesto en marcha la mesa de diálogo que ERC le impuso a cambio de su abstención. Han acordado que se reunirán cada mes en Barcelona y Madrid. El Gobierno quiere que le sirva para que Esquerra le dé su apoyo a los Presupuestos del Estado. Los secesionistas pretenden utilizarla en su batalla interna de cara a las próximas elecciones. Son objetivos demasiado espurios, sobre todo cuando se está negociando con los derechos de unos españoles para beneficiar a otros.

Presa de su notable debilidad parlamentaria, el líder del PSOE va cumpliendo con las penosas exigencias que le imponen sus socios, sea en política exterior (el giro con la dictadura de Venezuela) o en política judicial (reforma del Código Penal). La última, ayer mismo: albergar en la Moncloa una mesa extraparlamentaria junto a Joaquim Torra, un presidente autonómico condenado e inhabilitado, teledirigido por el huido Puigdemont y que sigue hablando de España con el mayor desprecio. El presidente no debió aceptar esta mesa que refuerza, ‘ad intra’ y también ‘ad extra’, a unos políticos desleales con el Estado y que no se arrepienten de sus delitos.

De entrada, no tiene ningún pase desde el punto de vista democrático que los independentistas se arroguen el derecho de representar a la totalidad de la sociedad catalana, la mayoría de la cual es contraria a la secesión. Pero, además, no tiene ningún sentido que el PSOE fíe los Presupuestos y la legislatura a la aquiescencia de un partido, ERC, que siempre ha dicho con claridad meridiana que su único objetivo es la independencia de Cataluña. La Moncloa repite machaconamente que los seguidores del condenado Oriol Junqueras han iniciado un camino de moderación. Sin embargo, los hechos demuestran que Esquerra solo ha sido y es leal a su gran objetivo, la ruptura de España, no leal a sus ocasionales socios.

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