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Alerta sin alarmismo

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  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 25/02/2020 A LAS 02:00
Asiáticos ivsitan la Galería Vittorio Emanuele de Milán con mascarillas, este lunes.
Asiáticos visitan la Galería Vittorio Emanuele de Milán con mascarillas, este lunes.
MICHELA NANA/Efe

El coronavirus se cobró ayer otras tres víctimas mortales en Italia, incrementando el número de fallecidos a seis en el país transalpino. En todos los casos eran personas de más de 75 años y el virus no provocó directamente la muerte, sino que agravó las patologías previas que padecían. Ante la expansión del Covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha admitido que tiene «potencial de pandemia», pero asegura que es «demasiado pronto» para declarar ese estado. El aviso invita a la alerta y la prevención, pero también es obligado hacer un llamamiento a la serenidad.

Las bolsas del Viejo Continente han vivido un nuevo ‘lunes negro’ ante la expansión de los casos de coronavirus en Italia y otros países fuera de Europa. La sobreactuación de los mercados, típica en estos casos de incertidumbre, viene a corroborar que el temor es contagioso y paralizante, pero inútil como medida de defensa. Lo peor que puede ocurrir cuando una epidemia está en condiciones de propagarse a escala internacional es que cunda el pánico y cada país intente aplicar por su cuenta medidas de prevención o contención sin contar con los demás, porque, en ese caso, el riesgo de alimentar un miedo irracional y dar una respuesta desmesurada que agrave las consecuencias es muy alto.

La OMS ha asumido que es muy probable que lo que es hoy por hoy una epidemia se convierta a corto plazo en algo mayor. No obstante, como ha aclarado su director general, «no podemos saber qué va a pasar, si se va a atajar, a convertirse en una enfermedad estacional o en una pandemia global». De modo que se impone la prudencia, tanto en los mercados financieros como en el resto de la sociedad. No se puede menospreciar la gravedad de los hechos. Por ello es importante elevar la precaución y la transparencia, pero no el miedo. Ante la amenaza, solo queda la prevención y evitar el alarmismo.

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