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Opinión

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Un gobierno para no dormir

ACTUALIZADA 20/01/2020 A LAS 02:00
Spain's Prime Minister Pedro Sanchez attends a news conference after the first cabinet meeting at the Moncloa Palace in Madrid, Spain, January 14, 2020. REUTERS/Jon Nazca [[[REUTERS VOCENTO]]] SPAIN-POLITICS/CABINET
El perfil del presidente Pedro Sánchez.
Jon Nazca / Reuters

Pedro y Pablo, Sánchez e Iglesias, han formado por fin su Gobierno ‘de progreso’. El primero de coalición en el ámbito nacional español. Y el primero, también, en el que los dos miembros de una pareja se sentarán en la mesa del Consejo de Ministros. Dos hitos históricos que nos regalan a los españoles. 

Sin embargo, aunque nació entre abrazos y lágrimas de emoción, la formación del Gobierno no significa que Sánchez e Iglesias hayan firmado la paz perpetua. Siguen siendo adversarios políticos, aunque ejerzan como aliados. La rivalidad permanece inalterada. Basta con ver la retorcida estructura que Sánchez ha dado al Ejecutivo, con una vicepresidencia para cada punto cardinal y ministerios que parecen direcciones generales. Como esa raquítica cartera de Consumo encomendada al comunista Garzón. O la de Trabajo, a cuya titular podemista ha despojado de la Seguridad Social, quizás porque con las cosas de comer prefiere que nadie se ponga a hacer juegos malabares.

En fin, se diría que Sánchez se ha tomado muchas molestias para impedir que los ministros de Podemos puedan causar demasiado daño. Aunque también, para cortarles las alas y que no le hagan sombra. Pero tantas precauciones para diluir el poder podemita serán en vano. Sánchez tiene al enemigo en casa y será muy difícil que pueda conciliar el sueño.

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