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Opinión

Una preocupación compartida

Afectados por el futuro económico y social de las comarcas mineras, así como por el de la provincia de Teruel en su conjunto, los partidos políticos se manifestaron ayer con el deseo de lograr una transición justa.

Andorra clama en la calle por el empleo
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Luis Andrés Rivases

Definido como uno de los grandes asuntos estratégicos de Aragón, el Convenio de Transición Justa presenta en su fase inicial diversos aspectos que pueden ser mejorados, en especial sabiendo que debe convertirse en una sólida herramienta sobre la que se construya el futuro de las cuencas mineras. Para el buen desempeño de este convenio resultará imprescindible la sensibilidad que muestre el Gobierno central y el papel que desempeñe Teresa Ribera como nueva vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Su continuidad en el Ejecutivo supone, sin ninguna duda, la confirmación de que el trabajo emprendido no se detendrá y que los meses pasados han servido para que la ministra haya adquirido un ajustado conocimiento de la realidad aragonesa. Sería bueno, en cualquier caso, que todas las partes pusieran el contador a cero para abrir un fructífera etapa de colaboración centrada en acelerar el entendimiento ante la velocidad con la que se presentan los plazos. No hay duda de que la doble cartera de Ribera tendrá una gran influencia sobre Aragón, por lo que es imprescindible que todo quede ordenado en una clave de justicia y respeto hacia las personas y el territorio. La importante manifestación de ayer refleja el alto grado de una preocupación que existe en la Comunidad.

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