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Movilidad sostenible

OPINIÓNACTUALIZADA 30/12/2019 A LAS 10:59
El coche eléctrico gana terreno.
El coche eléctrico gana terreno.
Javi Bona

General Motors presentó en 2002 un novedoso prototipo de automóvil que funcionaba con una pila de combustible de hidrógeno y un sistema de conducción por cable que eliminaba pedales y palanca de cambio. Este vehículo, denominado ‘hy wire’ (en referencia al hidrógeno y los cables) podría ser producido en serie en 2010, afirmaban sus promotores, que destacaban que el coche no contaminaría porque su única emisión sería vapor de agua. Se hablaba de que ese sería el automóvil del futuro –la tecnología lo permitiría, sin duda– y Aragón (con una planta de Opel que entonces formaba parte de GM) hubiese querido sumarse a un desarrollo que luego no fue el esperado, aunque como consecuencia se acabara creando la Fundación del Hidrógeno, que nos ha convertido en referentes en ese vector energético.

No estaba entonces el mercado preparado para la irrupción masiva de vehículos que no funcionaran con gasolina o diésel, si bien poco a poco han ido ganando terreno modelos de automóviles y autobuses más amigables con el medio ambiente, la mayoría eléctricos. En los últimos años, si algo a caracterizado a los salones internacionales más importantes, como los de Ginebra, París y Fráncfort, es que más allá de las presentaciones de modelos ‘mainstream’ –esos que conducimos la mayoría–, todas las marcas se disputaban el protagonismo en coches eléctricos, algunos ya con presencia (tímida, eso sí) en calles y carreteras.

El escenario, por tanto, es muy diferente al de 2002 y todos los fabricantes se esfuerzan en destacar la electrificación de sus modelos –la correspondiente versión del Corsa se estrena en la cadena de montaje de la planta de Zaragoza en las próximas semanas– y su firme apuesta por coches que contaminen menos, incluidos los nuevos térmicos, que emiten menos CO2 que sus predecesores.

La transformación del sector a la que ya empezamos a asistir, vista esta realidad, es evidente y permite explicar la prisa por llegar a un acuerdo de fusión demostrada por los grupos PSA y Fiat Chrysler (FCA). Ante todo lo que está por venir, han destacado ambos, hacen falta grupos fuertes que sean capaces de invertir lo necesario para estar al día y afrontar los retos que el sector tiene por delante.

«Estamos al comienzo de un emocionante viaje que está reinventando el automóvil y los próximos años serán cruciales para remodelar nuestro sector en torno a tres pilares: vehículos impulsados por energía alternativa, conducción autónoma y conectividad», destacó el presidente de Fiat-Chrysler y futuro presidente del nuevo grupo FCA-PSA, John Elkann, a los empleados del consorcio italoestadounidense. El objetivo común en la nueva era de la movilidad sostenible, dijo, «es ser pioneros en el desarrollo de tecnologías revolucionarias, con productos innovadores y soluciones de vanguardia».

De todo esto ha hablado mucho desde su creación, hace más de un año, el proyecto Mobility City que impulsa la Fundación Ibercaja en Zaragoza. La iniciativa, que vivirá un momento álgido en 2020 con la inauguración de su sede en un Pabellón Puente ya acondicionado, está cumpliendo el objetivo de tratar de situar a España en la vanguardia del debate sobre la nueva movilidad y de la transformación de las industrias y sectores asociados. Lo ha reconocido en más de una ocasión la ministra de Industria en funciones, Reyes Maroto, al situar aquí la sede de la Mesa Nacional de la Movilidad Sostenible, y así lo subraya también el hecho de que cuente ya con 33 socios, entre ellos compañías de automóviles, trenes, energía y tecnológicas, interesadas todas ellas en respaldar acciones que contribuyan a luchar contra ese cambio climático que nos amenaza. Acciones alineadas con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

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