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Opinión

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El coste del tiempo y de la inestabilidad

ACTUALIZADA 27/11/2019 A LAS 02:00
Opinión
El valor del tiempo.
Pixabay

Aunque se dice que el tiempo es oro, su valor real es tan alto que resulta incalculable. Para lo bueno y para lo malo. Para quienes lo regalan a los demás y para los que lo pierden al bloquear un país y, en lugar de dar soluciones, se convierten en su mayor problema.

Más de 220 entidades sociales repartirán entre los más necesitados los 450.000 kilos de comida que ha recibido el Banco de Alimentos en la Gran Recogida de este año. Esta exitosa iniciativa solidaria no sería posible sin la colaboración de los 4.300 voluntarios que destinaron su tiempo de ocio a auxiliar a los 185.000 aragoneses que viven bajo el umbral de la pobreza.

Frente a estos voluntarios que extraen el máximo provecho a su tiempo están quienes se dedican a perderlo, y a hacérselo perder a los demás.

La estabilidad política española saltó por los aires en febrero, cuando el Gobierno se planteó aceptar un relator para negociar el futuro de Cataluña a cambio de que ERC respaldara sus presupuestos. El plan de Pedro Sánchez fracasó, y convocó unas primeras elecciones (el 28-A), y unas segundas (el 10-N), para pactar con Podemos en 24 horas lo que fue incapaz de cerrar en 186 días. 

Y los separatistas vuelven a vincular su apoyo al polémico relator y nos arrastran a la casilla de salida, nueve meses atrás. ¿Cuál es el precio real de la inestabilidad?

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