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Opinión

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El FMI avisa

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 09/10/2019 A LAS 02:00
FILE PHOTO: Kristalina Georgieva, World Bank CEO and European candidate to become the new head of the IMF, attend a meeting with French Finance Minister Bruno Le Maire (not seen) at the Bercy Finance Ministry in Paris, France, August 23, 2019. REUTERS/Gonzalo Fuentes/File Photo [[[REUTERS VOCENTO]]] IMF-GEORGIEVA/
Kristalina Georgieva, nueva responsable del Fondo Monetario Internacional.
Gonzalo Fuentes/Reuters

La economía mundial se enfrenta a un horizonte negro. Así lo advierte el FMI, que alerta de que la escalada proteccionista puede lastrar a toda una generación. El impacto de la guerra comercial entre EE. UU., China y Europa, y un cúmulo de riesgos como el ‘brexit’ y las tensiones geopolíticas ya están afectando al crecimiento global, que se desacelera día a día. Rehuyendo el derrotismo paralizador, hay que actuar con urgencia para enderezar el rumbo antes de que esas tensiones vayan a más

La nueva directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, se ha estrenado con un discurso en el que ha alertado de que los conflictos comerciales han llevado a una «desaceleración sincronizada» por la pérdida de confianza de los empresarios y las turbulencias en los mercados. Es necesario tomar nota del aviso, porque la recesión no se puede descartar a medio plazo, pero los datos fundamentales de la economía no justifican ningún tipo de pánico. Hay que conjurar el riesgo de que el miedo acabe dando lugar a una profecía autocumplida: un pesimismo desmedido puede acabar pesando sobre la confianza y, por último, en las decisiones de inversión y de consumo. Aunque, por supuesto, hay que adoptar medidas como intensificar las negociaciones multilaterales para evitar una guerra de aranceles o pactar en España un Gobierno sólido y estable.

La economía española también ha entrado en una fase de desaceleración: el PIB aumentará este año en torno al 2% y lo más probable es que durante el próximo apenas rebase el 1,5. Este enfriamiento tendrá efectos sobre el empleo, puesto que un menor crecimiento significará crear menos puestos de trabajo. No obstante, una desaceleración no implica caer de forma inevitable en una recesión. Precisamente hay que adoptar medidas globales, nacionales y locales para evitarlo. Para eso debe servir el aviso lanzado por el FMI.

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