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Violencia machista

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  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 23/09/2019 A LAS 02:00
Una imagen de la calle Sierra Purroy, en el barrio de Torrero, donde ha aparecido el cadáver de un hombre.
Una imagen de la calle Sierra Purroy, en el barrio de Torrero, donde ha aparecido el cadáver de un hombre.
Oliver Duch

Hace apenas tres meses se alcanzó en España la cifra de mil mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde 2003, cuando comenzó la estadística oficial. La sangría ha continuado. El asesinato el pasado domingo de una mujer en Mallorca cerró una semana negra de violencia machista con otras tres asesinadas, dos de ellas en presencia de sus hijos. Y ayer, en Zaragoza, un hombre se quitó la vida, presuntamente, después de agredir y causar lesiones a su exmujer con un arma blanca. Es una realidad intolerable.

El nuevo episodio de violencia sufrido en el zaragozano barrio de Torrero fue provocado por un joven de 28 años. Este dato abunda en la tesis, abalada por múltiples estudios, de que no es extraño que los jóvenes consideren normal la violencia en las relaciones de pareja. Según una encuesta de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) realizada hace dos años, uno de cada cuatro jóvenes de 15 a 19 años ve normal que haya violencia de género. Esta inaceptable actitud responde a unos patrones machistas muy arraigados en la sociedad que muchos jóvenes reproducen sin cuestionar su origen y sus consecuencias. Por eso es tan necesario poner un énfasis especial en las medidas educativas y de prevención.

La intervención contra las agresiones a mujeres debe llegar en dos tiempos. En el corto plazo se debe priorizar la protección y atención a las víctimas que hoy están sufriendo maltrato. En el medio plazo hay que trabajar para promover sociedades igualitarias en las que se superen los roles tradicionales de género, sociedades donde mujeres y hombres sean iguales en derechos, oportunidades y libertades. En este sentido resulta muy desasosegante la actitud del partido Vox, que como se vio la semana pasada en Madrid, intenta romper el consenso político que se había construido en torno a la lucha contra la violencia machista.

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