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Sentido de la responsabilidad

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 06/09/2019 A LAS 02:00
La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, la portavoz del partido socialista en el Congreso, Adriana Lastra, y la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, a su llegada a la primera reunión
La ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, la portavoz del partido socialista en el Congreso, Adriana Lastra, y la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, a su llegada a la primera reunión
EFE/Kiko Huesca

Los equipos negociadores del PSOE y Unidas Podemos se reunieron ayer en el Congreso para negociar una posible investidura de Pedro Sánchez. Hubo diálogo, pero el ambiente de desconfianza mantiene las posturas alejadas. La estrategia de unos y otros más parece enfocada a ganar ventaja sobre el adversario ante una inminente competición electoral que a conseguir un acuerdo para poner en marcha un gobierno que aplique un programa pactado.

La reunión entre socialistas y podemitas, la primera que celebran los dos equipos desde la frustrada investidura de Pedro Sánchez en el mes de julio, terminó anoche sin avances sustanciales. Lo cierto es que el presidente del Gobierno en funciones y el líder de Unidas Podemos siguen enrocados en sus posiciones: Sánchez insiste en su oferta programática mientras que el segundo sigue defendiendo el Gobierno de coalición. Y enrocados siguen también el resto de líderes políticos. La consecuencia de tan poco sentido de la responsabilidad por parte de los todos los grupos parlamentarios es que solo dejan dos alternativas, poco halagüeñas tanto la una como la otra: o un Gobierno débil, condicionado a fuerzas populistas e independentistas, o una repetición de las elecciones que ni siquiera garantizaría que al fin pudiera formarse un Ejecutivo.

Ambas opciones situarían a España ante el riesgo de prolongar la parálisis cuando debe abordar tres acontecimientos relevantes: primero, un posible ‘brexit’ sin acuerdo; segundo, una confirmación de que Europa entra en recesión económica, con Alemania a la cabeza; y tercero, la sentencia del Tribunal Supremo contra los dirigentes políticos encausados por el intento de secesión de Cataluña. Hay que realizar de nuevo una apelación a todas las formaciones políticas para constituir un Gobierno sólido y fuerte. El impacto de la ausencia de un Ejecutivo efectivo no puede ser banalizado.

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