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Opinión

Política y economía

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 11/07/2019 A LAS 02:00
El comisario de asuntos económicos, Pierre Moscovici.
El comisario de asuntos económicos, Pierre Moscovici.
Efe

La parálisis política que ha vivido España en el primer semestre del año, a causa del ciclo electoral y las dificultades para forjar pactos de gobierno, no ha dañado la economía aunque tampoco la estabiliza. De hecho, el PIB nacional volverá a crecer en 2019 por encima de la zona euro y lo hará con más fuerza de lo esperado por Bruselas, que ha elevado sus previsiones para España. No obstante, la volatilidad internacional es tan alta que es necesario que el país disponga cuanto antes de un gobierno estable y sólido.

La economía española ha sorprendido con un crecimiento mejor de lo esperado durante el primer semestre de este año. Ni la excesiva prolongación del Gobierno en funciones, ni las dificultades para conformar una mayoría parlamentaria que asegure la gobernabilidad del país, ni las sucesivas prórrogas presupuestarias, ni la parálisis reformista desde 2015 ni el riesgo de una nueva repetición electoral han tenido repercusión en la buena marcha del PIB. Tanto es así que, a pesar de todas estas incertidumbres internas y también de las externas, la Comisión Europea ha mejorado su previsión de crecimiento para España este año: vaticina una expansión del 2,3%, dos décimas más de lo que había calculado en primavera.

Sea como fuere, en un escenario global difícil es necesario reforzar la resistencia de nuestra economía y lograr la imprescindible estabilidad. De hecho, en el segundo trimestre se ha desacelerado suavemente, aunque se está comportando mejor que la de otros países vecinos. España necesita un Gobierno fuerte que ponga fin a un periodo de cuatro años de ejecutivos débiles y titubeantes. Solo así podrá acometer de una vez las reformas que están pendientes desde hace algún tiempo para reforzar el sistema y hacer frente, si se da el caso, a una nueva recesión global que añadiría más costes sociales a los provocados por la anterior crisis, aún sin reparar.

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