Opinión

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Una verdad incómoda

Por
  • Alicia Asín
5G antennas of Swiss telecom operator Swisscom are seen during installation works on a mast in the mountain resort of Lenzerheide, Switzerland June 13, 2019. REUTERS/Arnd Wiegmann [[[REUTERS VOCENTO]]] SWISS-COMMUNICATION/
La telefonía 5G da paso a la revolución digital.
Arnd Wiegmann / Reuters

Hace apenas un par de semanas un operador anunció la llegada del 5G a Aragón. Las ventajas de mayor velocidad, menor latencia y, sobre todo, mayor densidad de red con respecto a su predecesor prometen ser otro empujón para el llamado internet de las cosas, especialmente en el sector industrial. Pero que la tecnología avance no garantiza que entremos en una revolución. A menudo escribo aquí sobre esos otros aspectos a considerar que deben ir a la par del desarrollo para no frenar la innovación y el progreso, tales como regulación o ética, pero hay otro que con frecuencia pasa desapercibido: la resistencia al cambio.

Recientemente me hablaron de un proyecto de monitorización de la cadena de frío que una empresa había desarrollado para una cadena de supermercados. La tecnología funcionó correctamente pero, para sorpresa de la empresa, el cliente decidió cancelar el proyecto. La razón: no les gustaban los resultados de los sensores que mostraban que la cadena de frío de los alimentos se rompía varias veces a lo largo del transporte. Y es que la tecnología les permitía identificar un problema, pero resolverlo suponía incrementar controles internos, cambiar procesos, etc.

El 5G puede ser una palanca para que el internet de las cosas se extienda en todas las capas de nuestra sociedad, solo espero que cuando empecemos a conocer todas esas verdades incómodas que la tecnología nos muestre elijamos actuar en lugar de desconectarnos de la red para seguir en la ignorancia.

Alicia Asín es cofundadora de Libelium

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