Opinión

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Tensión institucional

Por
  • Heraldo de Aragón
La presidenta del Congreso, Meritxell Batet.
La presidenta del Congreso, Meritxell Batet.
Efe

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, volvió a aplazar ayer la suspensión de los diputados independentistas presos y solicitó un informe a los letrados de la Cámara. Mientras tanto, el secesionismo prepara su próximo desafío y pretende enviar al enjuiciado Jordi Sánchez a la ronda de consultas con el Rey. Los partidos rupturistas están sometiendo al Estado a una inaceptable tensión institucional que hay que desbaratar cuanto antes con las herramientas jurídicas y políticas que la Constitución establece.

El ‘procés’ no responde a un guion, sino que se va reescribiendo precipitadamente en función de los acontecimientos. No obstante, los líderes soberanistas mantienen una constante: insistir en el pulso al sistema político y judicial. Por eso optan por mantener el discurso de la confrontación sin asumir ninguna responsabilidad por el alto coste social de estar enfrentando a una parte de los catalanes contra el resto. Tienen miedo al fracaso porque saben que en cuanto pierdan inercia, el secesionismo se diluirá como ha ocurrido en otros casos semejantes como el de Quebec. Y en su permanente huida hacia adelante, incluso saltándose las leyes, ahora están utilizando el inicio de la XIII Legislatura para volver a la gesticulación baldía.

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, y la nueva presidenta del Congreso de los Diputados, la socialista Meritxell Batet, se están mostrando muy condescendientes con estas provocaciones. Aunque deben alentar un diálogo que revele la auténtica naturaleza del separatismo tanto interna como internacionalmente, no pueden permitir que crucen determinadas líneas rojas. Si el independentismo juega a enrocarse, son el Gobierno, el Parlamento y el Poder Judicial quienes tienen que poner límites porque son ellos los responsables de que nadie violente las reglas de juego.

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