Opinión

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El mensaje de las encuestas

Por
  • Heraldo de Aragón
Se realizan numerosas encuestas electorales para las elecciones generales.
Se realizan numerosas encuestas electorales para las elecciones generales.
Pixabay

Tanto la encuesta electoral hecha pública ayer por el CIS como otras muchas de las que se van conociendo dibujan un panorama preocupante, porque tras los comicios no estarían garantizadas ni la gobernabilidad ni la estabilidad política que España necesita. La necesidad de llegar a pactos poselectorales que desbloqueen la política española y que puedan merecer el apoyo de la mayoría de los ciudadanos debiera ser un norte que los dirigentes de los partidos no perdieran de vista durante una campaña que se anuncia cargada de tensión.

El sesgo partidista de su actual director y los continuos vaivenes en los criterios demoscópicos aplicados han hecho que las encuestas electorales del CIS pierdan el crédito que tuvieron durante años. Sin embargo, más allá de posibles inclinaciones, las encuestas coinciden en algunas tendencias. El PSOE, que parte del punto más bajo de su historia reciente, experimentaría un fuerte ascenso; mientras que al PP le llegaría el turno de sufrir en sus carnes la debacle del bipartidismo. Ciudadanos subiría, pero por debajo de la expectativas; y Podemos sufriría un fuerte varapalo. Vox, por su parte, entraría con fuerza en el Congreso. Existe todavía un alto número de indecisos, de manera que el voto de última hora y la abstención podrían provocar importantes variaciones. En todo caso, de las previsiones demoscópicas se deduce que sería difícil la formación de un gobierno que se apoyase exclusivamente en el ‘bloque’ de la derecha o en el de la ‘izquierda’, lo que abre el peligro de que o bien se repita la búsqueda del apoyo de los independentistas, algo muy difícil de asumir, o bien vuelva a darse, como en 2015-2016, una situación de bloqueo. España necesita un gobierno estable y sensato, alejado de extremismos y que pueda impulsar políticas que tengan un amplio respaldo en la ciudadanía. La campaña electoral no debería servir para cerrar puertas, sino para que los partidos empiecen a construir consensos viables en interés del país.

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