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Opinión

Sex Education

ACTUALIZADA 01/02/2019 A LAS 05:00
Sex Education
Sex Education

Siempre había querido poner ‘sex’ en un titular. Conseguido. Ahora solo espero que los algoritmos de Google hagan su trabajo, me lean trece mil millones de internautas y me vuelvan de oro. Mientras eso sucede, diré que el titular no es gratuito sino que hace referencia a la nueva serie que acaba de estrenar Netflix y que no deja de ser una comedieta de instituto americano, con ínfulas de romper tabúes, pero que se deja ver y entretiene.

Hace un par de años el festival de Cannes se propuso vetar a las plataformas televisivas y cambió su reglamentos para boicotear lo que no se estrenara en la gran pantalla. En unas semanas se entregarán los Óscar y la ‘Roma’ de Cuarón, producto de la citada factoría, tiene muchas papeletas para dar la campanada. Diez nominaciones para un drama mexicano, en español y blanco y negro. Casi nada.

Quiero decir con esto que hay que saber adaptarse a los tiempos, y que la censura y el ‘torquemadismo’ no suelen ser buenos consejeros. Que hay que plantar cara a las dificultades no con piedras ni bloqueos, tampoco convocando cruzadas contra el supuesto traidor, sino con espíritu crítico e inteligencia.

De vuelta a la percha de estas líneas, la serie ‘Sex Education’ también va un poco de eso. De inseguridades, de compañerismo (léase corporativismo) y de crecer ante las dificultades. Es cierto que en la ficción se ve algún que otro culo y se habla de fetichismos y perversiones, pero lo importante es que los adolescentes que la protagonizan solo buscan empatía. También para eso hace falta audacia.

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