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    OPINIÓNACTUALIZADA 26/01/2019 A LAS 05:00
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    Aragón, año 2033. La experimentada Pilar López Ascaso preside la Comunidad desde el Pignatelli, que acaba de ser remozado totalmente. Esta discreta dirigente, doctora en Química, encabeza un gobierno de coalición PSOE-PP que desde hace un lustro ha dado gran estabilidad a la vida política de la región.

    Convenció a la mayoría de que había que aparcar la preocupación por el mantenimiento de los pasivos (Estado del bienestar y pensiones), para centrarse en la construcción de activos (cambio del modelo productivo y energético). Lo primero que hizo fue instalar una red de wifi gratuito y desarrollar una administración totalmente digital. Así, el 99% de los trámites oficiales pueden realizarse los 365 días del año y desde cualquier lugar del mundo. Por ejemplo, el agricultor de Tarazona hace todas sus gestiones con su ipad porque casi ningún trámite exige presencia física. Funciona sobre el ‘principio de solo una vez’: la Administración autonómica no puede pedir a los ciudadanos la misma información dos veces.

    La digitalización fiscal es el último avance. Cada autónomo, profesional y empresa permite que la Agencia Tributaria tenga acceso a su contabilidad. De este modo se ha puesto coto al fraude y Hacienda nunca tiene que pedir las declaraciones correspondientes ni ningún trabajador tiene que introducir los datos en el sistema. Y también están teniendo mucho éxito las ayudas a la natalidad. Cuando nace un bebé, en lugar de que sus padres vayan a cinco sitios distintos para darle de alta en el registro o cobrar la subvención, les llega un correo dándoles la enhorabuena: "Felicidades. El hospital ya ha introducido el nombre del bebé en el registro de población. Solo deben autorizar unos pocos trámites".

    En el año 2033, Aragón aborda los mismos desafíos que el resto del mundo: el envejecimiento y la automatización. Los incrementos de productividad conseguidos con el cambio tecnológico permiten sostener un Estado del bienestar con un segmento cada vez más amplio de pensionistas. La Comunidad es, pues, una sociedad desarrollada con una población de edad avanzada y una elevada penetración de los robots, también en ámbitos asistenciales. Como la automatización amenaza cada día más empleos, las universidades actúan como dinamizador de clústeres innovadores, muy ligados a la agroindustria y los servicios a empresas, alrededor de las tres capitales de provincia y de la mayoría de las cabeceras de las antiguas comarcas.

    Consciente de que el rol de la Administración es determinante para crear ecosistemas tecnológicos competitivos, Aragón está expandiendo su economía al mundo a través del camino digital. Más allá de las exportaciones de los vehículos eléctricos y de hidrógeno de Opel-Google, de los embalajes de Saica para Amazon o de los electrodomésticos inteligentes de Balay-Apple, ya funciona plenamente la iniciativa e-residencia. Cualquier persona en el mundo puede solicitar la identificación digital emitida por la DGA y tener acceso a la firma digital, banca en línea (ibercaja.eu) y servicios digitales para establecer y administrar su empresa. Los e-residentes ya han creado mil compañías en la Comunidad, ejecutándolas desde dondequiera que hacen negocios.

    A pesar del empuje imparable de China y el resto de Asia, Aragón ha conseguido no caer en el grupo de las economías ‘low cost’ y estar entre las regiones con capacidad de generar conocimiento, inyectarlo rápidamente al tejido productivo y atraer talento científico, emprendedor e inversor. Las dos universidades locales y algunos centros privados de I+D han logrado gran velocidad en sus ciclos de innovación. De hecho, la eurorregión creada en torno al Ebro es la nueva ‘gacela’ europea en innovación: invierte ya el 5% del PIB en I+D orientada a la creación de empleo de calidad.

    Zaragoza es el centro neurálgico de esta eurorregión con sus 600.000 habitantes, pero cada vez hay más familias que se instalan en las poblaciones del corredor Jaca-Teruel porque el trabajo en remoto permite que ya no haga falta residir en un centro urbano por motivos laborales o educativos. A la gente le gusta más vivir cerca de la naturaleza. Con internet 6G y el teletrabajo plenamente desarrollado, el mundo rural ya ofrece más ventajas que inconvenientes. Por eso cada vez más personas están volviendo a los pueblos de sus abuelos.

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